Comienza ArtRío en medio de debate sobre impuestos

Renato Gouvea Jr., dueño de una galería, observa una pared llena de cuadros y se lamenta lo que no puede ver allí.

Sí, la muestra ArtRío es una de las más importantes del mundo e incluye obras de artistas como Chagall y el brasileño Di Cavalcanti. Pero Gouvea es más ambicioso.

Y no puede ver obras más relevantes, explica, por los impuestos a las importaciones de las obras de arte. Los expertos que vienen a Río para ver la muestra se quejan de que las tarifas aduaneras pueden duplicar los precios de las obras adquiridas en el exterior, lo que hace que muchos coleccionistas simplemente no las traigan al país.

"Un amigo compró una escultura de (John) Chamberlain por 400.000 dólares en la última muestra de Basilea en Europa y no veía la hora de traer esa pieza magnífica a Brasil", expresó Gouvea, dueño de la galería Art57 de Sao Paulo. "Pero luego descubrió lo que tenía que pagar en impuestos. Y la escultura quedó en una casa que tiene en Estados Unidos".

Bajar los impuestos a las obras de arte de los ricachones no es una de las prioridades del gobierno, especialmente luego de las protestas que hubo en todo el país por el pésimo estado de los hospitales y las escuelas públicas, y de la infraestructura con la que lidian los brasileños a pesar de que pagan impuestos muy altos.

Quienes proponen que se bajen las tarifas, sin embargo, dicen que este tema afecta no solo a los ricos sino también a todos los amantes del arte que no son pudientes. Las tarifas, dicen, son la razón por la que hay tan pocas obras importantes en los museos brasileños. Los museos de todo el mundo se nutren de obras prestadas por coleccionistas y estos préstamos son vitales en países como Brasil, donde no hay una cultura de apoyo caritativo a las artes y tampoco abunda la inversión del gobierno en ese campo.

"Nadie se beneficia con este sistema tan anticuado que tenemos", comentó Brenda Valansi, fundadora y directora de ArtRío, para quien la rebaja de las tarifas es una cruzada personal. "Los artistas no se benefician, los coleccionistas no se benefician, el estado no se beneficia y menos el público".

Valansi se reunió con la ministra de Cultura Marta Suplicy en marzo para hablar sobre los impuestos a las importaciones en Brasil, que son muy altos en todos los terrenos.

En la muestra de ArtRío, donde las obras se venden pero que atrae a una enorme cantidad de público que no va a comprar sino a deleitarse, Valansi está tratando de conseguir el apoyo de vendedores de obras de arte y de coleccionistas ricos para que la ayuden a convencer al gobierno de que baje las tarifas, que encarecen entre un 50% y un 70% el precio de una obra. Los impuestos a las importaciones en la mayoría de los países oscilan entre el 7% y el 10%.

Los impuestos son una de las grandes preocupaciones de las 105 galerías de 14 países que participan este año en ArtRío, incluidas White Cube de Londres, David Zwirner de Nueva York y la Galería Cardi de Milán, que tratan de aprovechar un mercado potencialmente muy lucrativo. La muestra dura cinco días y fue abierta al público el jueves.

Las obras de arte importadas no son el único sector en el que Brasil cobra impuestos altos con el fin de estimular y proteger el mercado nacional. El Banco Mundial tiene a Brasil en el puesto 156 en una tabla que mide la facilidad de pagos y la carga que representan los impuestos. Una empresa de tamaño mediano necesita 2.600 horas anuales para descifrar lo que debe, casi tres veces el tiempo que emplea la nación que le sigue en esa tabla que delata la ineficiencia del sistema impositivo, Bolivia, indicó el BM.

"En ningún otro país del mundo vi impuestos a la importación tan altos", dijo Victoria Gelfand-Magalhaes, directora de la sucursal neoyorquina de la galería Gagosian, quien consideró que las tarifas eran de la época "medieval". Se encontraba en Brasil en el pabellón que su galería presenta por segundo año seguido. "Hacen que a la gente le resulte prohibitivo comprar obras de arte internacionales".

Gelfand-Magalhaes dijo que es poco probable que su galería tenga una presencia permanente en Brasil bajo el actual sistema impositivo.

White Cube abrió una sucursal en Sao Paulo a fines del año pasado a pesar del tema impositivo. Pero el director de muestras de la galería londinense Tim Marlow dijo que el objetivo es más bien dar a conocer a los artistas de White Cube en Brasil que generar ganancias a corto plazo.

"Tenemos muchos artistas que quieren venir a Sao Paulo", indicó. "Si no podemos ubicar sus obras con coleccionistas brasileños, las llevaremos a otro sitio".

Algunas obras vendidas en ArtRío y en la feria SP Arte de Sao Paulo estarán exentas de pagar impuestos estatales a las importaciones, según un acuerdo entre los 27 estados de Brasil, pero sí deberán abonar los impuestos federales. Gracias a esa exención, el impuesto a las importaciones será de solo el 15%, aproximadamente.

Pero solo los residentes de Río y Sao Paulo pueden acogerse a ese beneficio y los festivales artísticos tienen que gestionar todos los años la exención ante el gobierno nacional porque el beneficio no se renueva automáticamente.

Glenn Scott Wright, director de la galería Victoria Miro, que tiene un pabellón en ArtRío, dice que muchos potenciales compradores brasileños se van de su galería de Londres con las manos vacías porque no quieren pagar los impuestos a las importaciones.

"Las galerías extranjeras quieren hacer negocios aquí", afirmó, "pero el sistema fiscal tiene este misterioso y complejo sistema impositivo que hace que resulte difícil hacer algo en Brasil y que los brasileños interactúen con el mundo del arte".

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ArtRio está abierta al público del 5 al 8 de septiembre.

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Jenny Barchfield está en Twitter como: www.twitter.com/jennybarchfield

Bradley Brooks está en Twitter como: www.twitter.com/bradleybrooks