China endurece su control religioso previo a la Navidad

Dos días antes de la Navidad, integrantes de una congregación cristiana rural en la ciudad oriental china de Wenzhou soldaron algunas piezas de metal para formar una cruz y la colocaron encima del salón donde rinden culto con el fin de reemplazar una que fue retirada obligatoriamente en octubre.

En cuestión de una hora, funcionarios del municipio y hombres uniformados ingresaron a la fuerza a los terrenos de la iglesia y derribaron la cruz.

"Nos mantienen muy vigilados, y no podemos hacer nada", dijo un funcionario de la iglesia, el cual habló el martes con The Associated Press a condición de guardar el anonimato porque teme represalias por parte del gobierno. "La situación no es buena, y cualquier intento por volver a erigir la cruz será detenido".

Eso significa que los fieles en Wenzhou, al igual que muchos cristianos en la provincia de Zhejiang, en el este de China, rendirán culto a Dios esta Navidad bajo un techo sin cruz. Las autoridades provinciales han derribado cruces de más de 400 iglesias, e incluso arrasaron con algunos salones de culto en un enérgico operativo para combatir violaciones a los códigos de construcción.

Muchos cristianos dicen que su fe ha sido escudriñada con más intensidad en comparación con las demás debido a que las autoridades, temerosas de su rápido crecimiento, buscan detener su expansión en una campaña contra las comunidades cristianas más florecientes de China.

Los cálculos en torno al número de cristianos en el país van desde la cifra oficial conservadora de 23 millones hasta 100 millones según algunos expertos independientes, lo que deja entrever la posibilidad de que los miembros de esta religión pudieran rivalizar en tamaño con los 85 millones de integrantes del Partido Comunista en el poder.

En agosto, Beijing reunió a pastores cristianos y eruditos religiosos en un seminario nacional con la consigna de que su fe debe estar libre de influencia extranjera y "adaptarse a China", un eufemismo para expresar que tiene que obedecer al gobierno del Partido Comunista.