Incertidumbre sobre Siria pesa en gira de Obama

La profunda incertidumbre que rodea una ofensiva militar contra Siria pesa en la gira de tres días del presidente Barack Obama a Suecia y Rusia, que lo aleja de Washington en momentos que busca el apoyo del Congreso.

Antes de su partida el martes por la noche, Obama exhortó a los legisladores con quienes se reunió en la Casa Blanca a que apoyaran su plan de castigar a Siria por supuestamente usar armas químicas contra su propio pueblo. El presidente ha conseguido el apoyo del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, republicano por Ohio, y de la líder de la bancada demócrata en ese foro, Nancy Pelosi, de California, aunque eso no es garantía alguna de un apoyo general en la dividida Cámara de Representantes.

El presidente también tratará de conseguir apoyo internacional para un ataque a Siria durante conversaciones con líderes mundiales esta semana en la cumbre del Grupo G-20. Esos esfuerzos lo enfrentarán con el presidente ruso y anfitrión de la reunión, Vladimir Putin, quien quizás ha hecho más que nadie por socavar los esfuerzos internacionales para derrocar al presidente sirio Bashar Assad.

Las posturas encontradas de Obama y Putin sobre Siria han empeorado una relación ya afectada por tensiones sobre diferencias en materia de derechos humanos, la defensa contra misiles y la decisión de Moscú de otorgar asilo a Edward Snowden, ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).

"Es como ver en cámara lenta un accidente de tren durante dos años", dijo Andrew Kuchins, expertos en asuntos de Rusia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, sobre la relación entre Obama y Putin. "El señor Putin y el señor Obama no se caen bien en lo absoluto. Creo que no se respetan mucho".

Aunque Siria no está oficialmente en la agenda de la cumbre del G-20, que se centra en asuntos económicos, se prevé que el potencial de una acción militar inminente dominará las conversaciones al margen de la cita. Líderes mundiales buscarán una guía del presidente estadounidense sobre si proceder con una ofensiva militar si el Congreso rechaza su propuesta, una pregunta que los colaboradores de Obama se niegan a responder.

Se espera que tanto la Cámara de Representantes como el Senado voten la próxima semana, poco después que Obama concluya su viaje.

Durante su reunión con los legisladores el martes, Obama dijo que confía en poder trabajar con el Congreso para aprobar una resolución que autorice un ataque.

La primera escala de Obama será en Estocolmo, a donde debe llegar el miércoles desde Washington. La Casa Blanca agregó Suecia al cronograma de Obama después que desechó planes para reunirse personalmente con Putin en Moscú antes de la reunión del G-20 en respuesta a la decisión de Moscú de dar asilo a Snowden.

Las filtraciones de Snowden a organizaciones noticiosas estadounidenses y de otros países sobre programas de espionaje electrónico del gobierno han provocado una gran repulsa, particularmente en Europa. Es probable que Obama enfrente preguntas sobre el alcance del programa, como sucedió este verano durante reuniones con el Grupo G-8 de naciones industrializadas.

Pero incluso antes del incidente de Snowden, las relaciones entre Washington y Moscú andaban mal, en medio de diferencias sobre planes de defensa contra misiles y armas nucleares, así como preocupaciones norteamericanas sobre los derechos humanos y una nueva ley rusa contra la "propaganda homosexual".

Activistas rusos de los derechos de los homosexuales dijeron que han sido invitados a reunirse con Obama cuando visite San Petersburgo esta semana.