Alcalde de Jerusalén descarta dividir la ciudad

Cualquier división de Jerusalén como parte de un futuro acuerdo de paz no funcionará, opinó el martes el alcalde de la ciudad, que insistió en que sólo una ciudad unida podría funcionar y prosperar.

Durante una entrevista sobre una amplia variedad de temas con The Associated Press, Nir Barkat dijo que su gobierno ha tratado a los habitantes árabes de la ciudad con honestidad y equidad.

Negociadores israelíes y palestinos reanudaron recientemente las pláticas de paz tras una pausa de cinco años. Los palestinos exigen el sector este de la ciudad como su futura capital y consideran asentamientos ilegales a cualquier construcción israelí que entorpezca la posibilidad de paz.

Barkat dijo que las ideas de dividir la ciudad deberían quedar fuera de las negociaciones.

"Nunca funcionará, nunca lo hará. Es un mala decisión", dijo a la AP el ex empresario de la industria de la alta tecnología. "Tomar una mala decisión es peor que no tomar una".

Durante la guerra del Medio Oriente en 1967, Israel se apoderó del este de Jerusalén, hogar de cruciales sitios sagrados judíos, musulmanes y cristianos, que estaba en poder de Jordania, y anexó la zona en una medida que no ha obtenido el reconocimiento internacional. La población combinada de este y oeste --800.000 habitantes-- hace de Jerusalén la ciudad más grande de Israel.

Eso es dividir casi equitativamente en tercios entre residentes ortodoxos seculares y modernos, palestinos musulmanes y judías ultraortodoxos.

Con el paso de los años, la creciente influencia religiosa, sumada a un elevado costo de vida, ha obligado a decenas de miles de habitantes seculares de Jerusalén a dejar la ciudad.

Tras ser elegido en 2008, Barkat prometió revertir la tendencia y ha tratado de revivir la vida secular en la ciudad sin distanciar a los ultraortodoxos. Barkat ha incrementado los presupuestos de la ciudad destinados a la cultura y ha dado a la ciudad un impulso con actos como conciertos, festivales callejeros, maratones y otros eventos deportivos.

Al mismo tiempo, ha dejado en claro su creencia de que Israel debe retener el control sobre el este de Jerusalén.

El destino de la ciudad sigue estando al centro del conflicto israelí-palestino.

El gobierno israelí es responsable de las negociaciones de paz con los palestinos, y el alcalde de Jerusalén no tiene poder de decisión sobre el futuro político de la ciudad, pero como jefe de gobierno puede alterar el efecto del delicado equilibrio entre árabes y judíos, especialmente en cuanto a permisos de edificar, la construcción, la educación y los servicios públicos.

Barkat busca reelegirse en octubre para un segundo periodo de cinco años en el poder.