El calentamiento global pudiera reducir las probabilidades de que se produzcan las inusuales corrientes atmosféricas que el año pasado empujaron al huracán Sandy hacia el oeste contra Nueva Jersey, indicó un nuevo estudio.

Pero no hay que apresurarse a celebrar ese pronóstico positivo relacionado con los cambios climáticos. Los autores de la investigación dijeron que el excepcional sendero trazado por Sandy fue apenas un factor en el enorme poder destructivo de la tormenta y que otras variables, como la elevación de los niveles del mar y tormentas más poderosas, van a empeorar con el calentamiento global y contrarrestarán los cambios en las corrientes pronosticados por los modelos computacionales.

"Sandy fue una tormenta extremadamente inusual en muchos sentidos y bastante extraña. Y algunas de las cosas que la hicieron tan extraña pudieran suceder menos en el futuro", dijo Adam Sobel, especialista en ciencias atmosféricas de la Universidad de Columbia y coautor de un nuevo estudio sobre Sandy.

Pero añadió: "No hay nada en este estudio que justifique confiarse".

La investigación publicada el martes en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias examina corrientes atmosféricas gigantescas como la corriente en chorro.

Una serie de controversiales estudios recientes ha resaltado cambios inusuales y curvas en la corriente en chorro, vinculándolos con fenómenos climáticos extremos y el deshielo en el Ártico. El nuevo estudio sólo examina el futuro y predice una reducción en esos problemáticos cambios de la corriente, lo cual se contrapone con otros estudios en un debate científico que continúa.

Ambos grupos de especialistas concuerdan en lo sucedido con las inusuales corrientes que empujaron a Sandy --un huracán que surgió en las postrimerías de la temporada, el cual se combinó con una tormenta invernal convencional hasta convertirse en un enorme híbrido-- hacia Nueva Jersey. Un sistema de alta presión frente a las costas de Canadá y Groenlandia impidió que la tormenta se desplazase hacia el este, como suelen hacer la mayoría.

Ese bloque de alta presión ahora parece producirse una o dos veces al año en agosto, septiembre y octubre. Modelos computacionales mostraron que la corriente en chorro se desplazará más al norte, así que "la masa gigante de alta presión" será aún menos frecuente el próximo siglo, dijo la principal autora del estudio, Elizabeth Barnes, de la Universidad Estatal de Colorado.

Pero Barnes y Sobel indicaron que, como hay muchos otros factores involucrados, eso no significa que menos tormentas vayan a azotar la región de Nueva York. Ese es solamente un sendero; las tormentas suelen provenir del sur, en lugar del este, como Sandy.

Los científicos coinciden en que las tormentas futuras serán más fuertes a causa del calentamiento global y que los niveles del mar están subiendo más rápidamente que lo que se pensó en un principio, dijo Sobel.

Esos factores casi seguramente contrarrestarán el cambio pronosticado en las corrientes, agregó.