Doctora vuelve al frente en lucha contra ébola

La médica voluntaria Juli Switala volvió el mes pasado a Sierra Leona para tratar a las víctimas de ébola. Le sorprendió ver las esquelas y las fotografías de sus colegas muertos de la enfermedad durante su ausencia, clavadas en un tablero en el centro de tratamiento.

"Eso fue muy horrible, darse cuenta de que las personas con las que tratabas hace unas semanas, que eran felices y que ayudaban con esta lucha, ahora han muerto a causa de lo que ellos estaban tratando", dijo Switala, una sudafricana que trabaja para Médicos Sin Fronteras, en una entrevista telefónica con The Associated Press desde Sierra Leona.

El ébola ha matado a más de 5.000 personas en tres países de África occidental: Sierra Leona, Liberia y Guinea. Muchos eran trabajadores de la salud y los casos de estadounidenses y otros trabajadores médicos extranjeros que se contagiaron del virus generaron atención internacional. Médicos Sin Fronteras dijo que 24 de sus empleados se infectaron de la enfermedad y que sólo nueve sobrevivieron.

Pero Switala cree que los empleados locales son los héroes anónimos que han hecho un trabajo desesperadamente necesario pero peligroso, además de correr el riesgo de ser rechazados en sus hogares y comunidades.

Muchos están bajo una creciente presión de sus familias para que abandonen sus puestos de trabajo. Algunos han sido abandonados por sus parejas, temerosos de enfermar de ébola, de acuerdo con la voluntaria sudafricana.

"Lo que hace esto increíblemente difícil es que no sólo deben enfrentarlo en el trabajo, sino que van a casa con el mismo miedo", declaró.

A su regreso el mes pasado después de un descanso, Switala se percató de que la cautela de los trabajadores de salud locales al tener contacto con los enfermos es cada vez mayor, y que su determinación se tambalea bajo el ataque implacable de ébola en personas cercanas a ellos.

Switala, de 33 años, se educó en Sudáfrica durante el punto álgido de la pandemia del sida en el país. Ella pasó muchas noches de sus prácticas llenando los certificados de defunción. También ha trabajado en la región de Kunduz, en el norte de Afganistán.

La médica, no obstante, dice que ella está donde quiere estar, trabajando turnos de nueve horas, la mayoría de ellos con un traje de protección sudoroso, en un hospital de campaña. La instalación fue erigida recientemente en lo que fue un campo de yuca en Bo, la segunda ciudad más grande de Sierra Leona.

Switala dice que ahora debe tomar decisiones difíciles, como la de ayudar a algunas de las víctimas y rechazar a otras, porque los recursos son pocos.

"Gran parte de lo que estamos haciendo va completamente en contra de tus instintos", dijo la voluntaria. "Es casi como estar en una guerra, donde uno debe elegir a quien tiene la mejor oportunidad de sobrevivir y en ellos necesitas pasar tu tiempo".