Abás acusa a Israel de iniciar "guerra religiosa"

El presidente palestino acusó a Israel el martes de provocar una "guerra religiosa" al estallar nuevos hechos de violencia en Cisjordania que dejaron un palestino muerto, en medio de temores crecientes de que el prolongado conflicto entra en una etapa nueva y peligrosa.

Mahmud Abás atribuyó las tensiones a una serie de visitas de judíos a la zona santa más disputada de Jerusalén para orar. Las visitan han atizado las llamas en una región donde persisten las tensiones tras la sangrienta guerra de la Franja de Gaza y el fracaso de las gestiones de paz del secretario de Estado norteamericano John Kerry.

Abás hizo las declaraciones en una ceremonia por el décimo aniversario luctuoso del líder palestino Yaser Arafat, mientras el ejército israelí mató a tiros a un manifestante palestino en choques en Cisjordania.

En la víspera, un palestino de Naplusa, Cisjordania, mató a puñaladas a un soldado israelí de 20 años en una estación de tren de Tel Aviv y otro atacante palestino apuñaló a tres personas en una parada de autobús cerca de un asentamiento: una mujer israelí de 25 años murió y otras dos personas resultaron heridas.

Los disturbios recientes derivan en gran medida de las tensiones en torno al lugar santo de la Ciudad Vieja de Jerusalén llamado Al-Haram Al-Sharif (el Noble Santuario) por los árabes y Har Habayit (el Monte del Templo) por los judíos. Allí se encuentran las mezquitas de Al-Aqsa y de Omar, el tercer lugar en la jerarquía islámica después de la Meca y Medina en Arabia Saudí. Los judíos lo veneran como el lugar más sagrado de su religión porque allí se alzaban sus antiguos templos.

Los palestinos en Jerusalén oriental han realizado protestas violentas en respuesta al intento, dicen, de fanáticos judíos de apoderarse del lugar. Los palestinos reclaman Jerusalén oriental, tomado por Israel en 1967, como capital de su futuro estado.

Los judíos pueden visitar el lugar, aunque no orar allí. Los temores palestinos se han acrecentado ante una afluencia mayor de judíos intransigentes y los reclamos por parte de miembros del gabinete israelí de una mayor presencia judía en el lugar. También objetan las restricciones israelíes al ingreso de musulmanes.

En un discurso ante miles de personas en su sede de Cisjordania, Abás acusó a Israel de tratar de dividir el sector de las mezquitas y lo comparó con la experiencia de un lugar santo en Cisjordania que fue dividido entre los lados judío y musulmán después que un colono israelí mató a tiros a 20 musulmanes hace 20 años.

"Los líderes de Israel se equivocan si creen que pueden dividir la Mezquita de Al-Aqsa como dividieron la Mezquita Ibrahimi y se retirarán de aquí también", dijo.

"Al dividir las mezquitas nos llevan a una guerra religiosa y nadie, musulmán o cristiano, aceptará que Jerusalén sea suyo", dijo Abás. "Jerusalén es nuestra capital y no habrá concesiones".

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Enav reportó desde Jerusalén