Reina Isabel II recuerda a los caídos en guerras

La reina Isabel II tiene más años y el rostro de su marido está más marcado por el tiempo, pero la ceremonia de la remembranza sigue siendo la misma: luego de guardar dos minutos de silencio la monarca pone una corona amapolas a los pies del cenotafio, seguida por miembros de la realeza y otros dignatarios.

Es la manera como Gran Bretaña rinde homenaje a los caídos en guerras y sigue siendo un punto focal nacional, tanto como lo fue cuando Isabel II, ahora de 88 años, era una joven princesa. Hay música sinfónica fúnebre y marchan unos 10.000 veteranos para reconocer a aquellos que han perdido la vida en batalla.

El primer ministro David Cameron dijo que el evento de este año sería particularmente conmovedor porque se cumplen 100 años del inicio de la Primera Guerra Mundial. También citó el 70 aniversario de los desembarcos en el Día D y la conclusión de las operaciones militares británicas en Afganistán.

Isabel II, vestida de negro, inclinó la cabeza después de colocar la ofrenda floral en el cenotafio, construido después de la Primera Guerra Mundial para reconocer a los soldados muertos en acción. Pasó más de media hora de pie, inmóvil mientras la ceremonia se desarrollaba.

Su esposo, el príncipe Felipe, de 93 años de edad, la seguía y luego saludaba a los asistentes. También estuvieron presentes el príncipe Carlos, también un veterano de guerra, el príncipe Guillermo, quien se desempeñó como piloto de helicóptero de rescate militar, y otros miembros de la realeza.

Catalina, la esposa de Guillermo y quien está embarazada, y Camila, esposa de Carlos, observaban desde un balcón cercano. Ambas estaban estadas de negro.

Los miembros de la realeza fueron seguidos por Cameron y otros políticos y dignatarios de Gran Bretaña, los países de la Mancomunidad de Naciones y la República de Irlanda.

Grandes multitudes, incluyendo un entusiasta vestido en piel que logró gritar "¡Hurra!" lo suficientemente fuerte para ser captado por la televisión nacional, atestaron las calles de los alrededores en un día claro y frío en la capital.

La ceremonia tuvo lugar en medio de crecientes preocupaciones de seguridad a causa de las recientes detenciones relacionadas con terrorismo y una amenaza en todo el país señalada como "grave".