Los cuerpos golpeados y baleados de siete soldados afganos que habían sido secuestrados fueron encontrados el domingo en una provincia del este de Afganistán, informaron las autoridades, aparentemente víctimas de insurgentes.

El hallazgo ocurre mientras el Talibán intensifica sus ataques en territorio afgano y las fuerzas de seguridad encabezadas por Estados Unidos reducen su presencia en el país. La entrega de la responsabilidad de la seguridad a las fuerzas locales ha vuelto al ejército de Afganistán en un blanco todavía más tentador que lo usual para los insurgentes.

Residentes del distrito de Andar, en la provincia de Ghazni, hallaron los cuerpos uno junto a otro con las manos atadas a la espalda. Los soldados habían sido secuestrados en diferentes momentos, algunos de ellos fuera de servicio mientras visitaban a sus familias, dijo Mohamad Alí Ahmadi, vicegobernador de Ghazni. Las víctimas provenían de provincias del sur del país y fueron encontradas junto con sus documentos personales.

El Talibán no ha asumido la responsabilidad de las muertes, pero Ahmadi dijo que los insurgentes son famosos por detener vehículos ocasionalmente en busca de personas que "enjuiciar" por trabajar para el gobierno afgano o fuerzas de seguridad con el respaldo de Estados Unidos.