Rumania: Hijo de disidente muerto termina ayuno

El hijo de un disidente rumano asesinado en prisión durante la era comunista puso fin a una huelga de hambre de 17 días, pero dijo el viernes que su protesta muestra que incluso 25 años después del fin del comunismo, es difícil llevar ante la justicia a los ex miembros del régimen.

Andrei Ursu dijo que suspendió su ayuno el jueves por la tarde después que fiscales le dijesen que iban a iniciar una investigación sobre la muerte de Gheorghe Ursu, asesinado en prisión en 1985 por órdenes de la policía secreta, en una paliza por interrogadores y reclusos.

Rumania ha sido lenta en el enjuiciamiento de aquellos que presuntamente cometieron abusos bajo el régimen de Nicolae Ceaucescu porque muchos funcionarios retuvieron sus puestos después de 1990, dicen críticos.

El país comenzó recientemente a enjuiciar a funcionarios de los días iniciales del comunismo. Esta semana, el ex comandante de Alexandru Visinescu compareció en la corte acusado de ser responsable de la tortura y muerte de 12 prisioneros en el penal que él dirigió entre 1956 y 1963. Visinescu dice que simplemente cumplía órdenes.

Andrei Ursu, que recibió asilo político en Estados Unidos tras la muerte de su padre y se naturalizó en ese país, dijo el viernes que realizaría otra huelga de hambre.

"Mi protesta es por todos aquellos que sufrieron tortura y abusos, fueron seguidos ilegalmente o perdieron sus empleos", dijo.

Estaba sentado bajo carteles que decían "Justicia para Gheorghe Ursu" durante una conferencia de prensa. Dijo que perdió 11 kilos (24 libras) y bebió ocho litros diarios de agua durante su ayuno -- detalles que fueron confirmados por su médico.

Ursu dijo además que los ex funcionarios de la policía secreta Securitate no deberían ser enjuiciados por tribunales militares, como lo son ahora.

"Ellos eran civiles aterrorizando a la población civil", dijo.