Nelson Mandela se fue a su casa en una ambulancia el domingo después de casi tres meses en un hospital, pero las autoridades dijeron que la salud del ex presidente sudafricano sigue siendo grave y en ocasiones inestable.

El regreso del líder del movimiento contra el apartheid a su vivienda en un vecindario de clase alta de Johannesburgo le permite a su familia estar con él en un ambiente más íntimo.

Mandela, de 95 años, recibirá el mismo nivel de terapia intensiva que en el hospital, administrada por los mismos médicos, informó la oficina del presidente Jacob Zuma.

El equipo de doctores que atiende al ex gobernante, también conocido por el nombre de su clan, Madiba, está "convencido de que recibirá el mismo nivel de terapia intensiva en su casa en Houghton que el que recibía en Pretoria. Su casa ha sido reacondicionada para permitirle recibir terapia intensiva allí", señaló la oficina presidencial.

"Si se presentan problemas de salud que garanticen otro ingreso al hospital en el futuro, así se hará", agregó.

Mandela recibió tratamiento en un hospital en Pretoria, a unos 50 kilómetros (31 millas) de Johannesburgo. Las áreas cerca de la entrada de esa institución y de su casa se convirtieron en monumentos conmemorativos improvisados en los que la gente cantaba y dejaba mensajes de apoyo para un hombre que guió a Sudáfrica de un gobierno minoritario de raza blanca a uno democrático dentro de un espíritu de reconciliación que inspiró al mundo.

Mandela, también premio Nobel de la paz, ingresó al hospital el 8 de junio para lo que el gobierno describió como una infección pulmonar recurrente. Los papeles legales interpuestos por su familia dijeron que estaba conectado a un aparato para mantenerlo con vida, y muchos sudafricanos temían que el hombre considerado ampliamente como el "padre de la patria" estuviera cerca de morir.

Una de las hijas de Mandela, Makaziwe Mandela, dijo a The Associated Press al salir de la casa de su padre que la familia está "feliz de que esté en casa".

Otro familiar suyo, su nieto Mandla Mandela, consideró que el regreso a casa del ex presidente era un "día de festejo".