México: A prueba la imagen de Peña Nieto

El presidente Enrique Peña Nieto asumió el poder el 1 de diciembre con cierto aire de presunción. Su Partido Revolucionario Institucional, a pesar de todos sus defectos, sabía cómo gobernar.

Peña Nieto había prometido un nuevo México, hacer del país una potencia económica muy distinta a la imagen de un territorio al que azota la violencia y en el que imperan los narcotraficantes. Impulsó la aprobación de reformas radicales en la educación y las telecomunicaciones, en tanto que ha presentado iniciativas relacionadas con la energía y la carga fiscal.

Sin embargo, nueve meses después, en momentos en que Peña Nieto se apresta para pronunciar el lunes su primer informe de gobierno, el nuevo México todavía se parece mucho al mismo país de otros tiempos.

Las proyecciones de crecimiento económico se redujeron casi a la mitad y los manifestantes congestionan las calles en protesta contra las reformas, han cercado el Congreso e incluso obligaron al mandatario a que cambiara la fecha y el lugar donde rendiría su informe presidencial.

Los homicidios relacionados con narcotráfico están a la baja, afirma el gobierno del mandatario sin difundir estadísticas. Sin embargo, suben el secuestro y la extorsión, delitos que Peña Nieto se había comprometido a combatir y que afectan a los civiles ordinarios.

Después de pasar 12 años fuera del poder, el otrora autocrático PRI enfrenta un país más complicado y más democrático que aquel que había gobernado ininterrumpidamente por 71 años.

"(En el PRI) tienen que aprender a gobernar en un contexto diferente en donde hay una gran cantidad de nuevas voces, de otros espacios, de menos controles", dijo Alberto Aziz Nassif, analista y profesor del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

En medio de las proyecciones de que el producto interno bruto para este año caerá del 3,1% previsto al 1,8%, y las manifestaciones de los maestros que obligaron a los legisladores a dejar de lado un punto importante de la reforma educativa del ejecutivo, Peña Nieto canceló un viaje a Turquía en un intento por rescatar la parte central de esa iniciativa en el Congreso.

Durante una escala de sus actividades presidenciales con motivo del Día Internacional de Adulto Mayor, Peña Nieto dijo el miércoles que no claudicaría en el esfuerzo de la reforma educativa, que tiene la firmeza y la determinación para concretarla.

Durante su campaña electoral, Peña Nieto trabajó para convencer a los electores de que votaran por el nuevo PRI, libre de la corrupción y las tácticas coercitivas por las que perdió la presidencia en 2000.

Peña Nieto ganó las elecciones de julio de 2012 y sustituyó a Felipe Calderón, cuyo gobierno de seis años se caracterizó por una ofensiva sangrienta e impopular contra el crimen organizado y una agenda legislativa en muchos sentidos similar a la del actual presidente que naufragó en un Congreso dividido.

"En realidad el ánimo estaba muy esperanzado a cambios prontos, a cambios rápidos, a cambios instantáneos", dijo Virgilio Bravo, investigador del Instituto Tecnológico de Monterrey.

El PRI ganó la presidencia pero no las mayorías en el Congreso. Peña Nieto señaló con alarde que su primer logro importante fue conseguir que los tres principales partidos políticos suscribieran un pacto para impulsar reformas importantes en el Congreso.

En su primer mes en la presidencia, Peña Nieto logró los cambios constitucionales necesarios para emprender la reforma más grande al sistema educativo nacional en más de seis décadas.

En una sucesión rápida de acontecimientos, Peña Nieto encabezó al Congreso y los estados para que aprobaran más cambios constitucionales dirigidos a reducir el poder de los monopolios en telefonía y televisión que han persistido mucho tiempo en México.

Los grandes titulares de prensa optimistas no se hicieron esperar. El columnista Thomas Friedman declaró en The New York Times que México "se convertirá en la potencia económica dominante del siglo XXI".

Peña Nieto continuó: Encarceló a la dirigenta del sindicato de maestros, Elba Ester Gordillo, bajo cargos de corrupción ante los anuncios de ella de que su millón de agremiados saldría a las calles a protestar contra la reforma en un acción en la que al aparecer había neutralizado prácticamente de la noche a la mañana a un gigante político poderoso.

El nuevo dirigente del principal sindicato magisterial está de acuerdo con los cambios y esa organización está tranquila.

Sin embargo, el gobierno de Peña Nieto al parecer no anticipó el poder de un sindicato magisterial menor pero más radical, que suele movilizar a sus agremiados e inmovilizar las ciudades.

Estos profesores paralizaron la semana pasada con sus protestas partes de la Ciudad de México y consiguieron que los legisladores retiraran, al menos temporalmente, un punto importante de la reforma educativa: una evaluación obligatoria a los maestros para que permanezcan en sus empleos y reciban ascensos, aspectos que en el sistema actual dependen principalmente del favoritismo.

El fracaso para que se apruebe esa reforma podría marcar un mal agüero para la siguiente iniciativa de Peña Nieto, más controversial: reformar a la ineficiente empresa estatal Petróleos Mexicanos a fin de que se permita que compañías privadas participen en la exploración y explotación de las vastas reservas de gas y petróleo de México.

Los yacimientos petroleros de México se agotan y Pemex carece del equipo para explorar aguas profundas o extraer el gas de esquisto. La producción ha caído 25% en la última década. Sin embargo, la reforma propuesta precisa de cambios constitucionales que afectarían el corazón de uno de los momentos de más orgullo de México: la nacionalización de la industria petrolera en 1938 por parte del presidente Lázaro Cárdenas del Río.