Chevron dispuesto a correr riesgos en Vaca Muerta

El gigante petrolero Chevron admitió el jueves que existen riesgos en la alianza con YPF de Argentina, pero consideró que vale la pena correrlos pues la explotación conjunta de uno de los mayores reservorios de hidrocarburos no convencionales del mundo en la Patagonia argentina será beneficiosa para sus accionistas.

"Uno puede ver lo bueno, lo malo y lo positivo. Nosotros tenemos una mirada equilibrada. Vamos donde están los recursos. Es un negocio de riesgo y nosotros lo evaluamos", dijo en inglés Alí Moshiri, presidente de Chevron para Africa y Latinoamérica, durante una conferencia de prensa en Buenos Aires.

"Estamos muy involucrados en América Latina y Vaca Muerta es la mayor reserva de hidrocarburos no convencionales de la región. Cualquier cambio ahora o más adelante lo contemplamos. Ya estamos en Argentina, no somos un jugador nuevo", agregó.

YPF y Chevron conformaron una sociedad para la explotación de petróleo no convencional en un área de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, a unos 1.156 kilómetros de Buenos Aires. En una primera etapa, la petrolera estadounidense se compromete a invertir 1.240 millones de dólares para la perforación de unos 100 pozos.

"YPF es un operador excelente. Y la estrategia argentina es la correcta. Es el país donde comenzará el gran legado del shale oil", destacó Moshiri.

El acuerdo entrará formalmente en vigencia el viernes con su publicación en el Boletín Oficial luego de que la legislatura de Neuquén aprobó en la víspera un proyecto por el cual le extendió a YPF por el plazo de 22 años la concesión para explotar el yacimiento de Vaca Muerta, en medio de fuertes cuestionamientos desde la oposición, grupos ambientales, miembros de la comunidad Mapuche y de la Iglesia.

Las críticas se centran en la negativa del gobierno a difundir las cláusulas del contrato, el riesgo ambiental que podría ocasionar el método de exploración de hidrocarburos no convencionales conocido como fracking y los beneficios impositivos y cambiarios que se le otorgó a la petrolera extranjera.

También se lo considera una "claudicación de soberanía" pues el gobierno hace un año le expropió YPF a Repsol de España y ahora se apoya en una petrolera estadounidense, a la cual se la mira con recelo por la demanda judicial que enfrenta en Ecuador por daño ambiental.

Moshiri junto a Miguel Galuccio, presidente de YPF, dedicaron gran parte de la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron en la sede de la petrolera argentina en Buenos Aires a refutar las críticas contra el acuerdo.

"Es un acuerdo transparente y beneficioso para los accionistas de ambas compañías", apuntó Moshiri, de origen iraní. "Respetamos la ley y los intereses de los argentinos y de los accionistas de YPF y de Chevron".

Galuccio negó que el convenio incluya cláusulas secretas, pero admitió que hay aspectos que se mantienen confidenciales en cumplimiento de normas que rigen a las sociedades que cotizan en bolsa. Sin embargo, aclaró que no hay cláusulas de "indemnidad" por eventuales demandas que podrían iniciarse contra Chevron de parte de Ecuador o Repsol, como trascendió en medios periodísticos.

"Si hubiera problemas legales será responsabilidad de cada compañía", explicó Galuccio. Y detalló que "el acuerdo se rige por ley de Nueva York y de Argentina y el arbitraje del CCI (Cámara de Comercio Internacional) de París".

Respecto al riesgo ambiental que podría implicar la operación, ambos ejecutivos dijeron que se manejan con los más altos estándares para el cuidado del medio ambiente.

"En Argentina tenemos un déficit energético serio y si no hacemos algo la situación va a empeorar", afirmó Galuccio. Argentina lleva gastados este año casi 10.000 millones de dólares en importación de combustibles.

"Respeto las opiniones de los que están en contra del acuerdo... (pero) tenemos la suerte en Argentina de poder contar con estos recursos...el futuro energético del país puede ser brillante si ponemos en valor esos recursos", consideró el presidente de YPF.

En una segunda etapa del proyecto conjunto, se estima la perforación de más de 1500 pozos con una inversión conjunta de otros 15.000 millones de dólares, en un área de 390 kilómetros cuadrados en Vaca Muerta.