Brasil separa diplomáticos tras caso con boliviano

El gobierno brasileño separó jueves a los diplomáticos encargados de la embajada en La Paz, Marcelo Biato y Eduardo Saboia, menos de una semana después de que este último gestó la salida del opositor boliviano Roger Pinto, quien se encontraba asilado en la sede, y desató un conflicto diplomático entre los dos países.

La separación de Biato, embajador en Bolivia, y Saboia, encargado de negocios, fue publicada el jueves en el Diario Oficial de la Unión (gaceta oficial), aunque inicialmente no hubo explicación del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre los motivos de la decisión.

La víspera, la presidenta Dilma Rousseff envió un mensaje al Senado en el que anunció que suspendió el nombramiento de Biato como jefe de la misión brasileña en Suecia. El caso forzó la renuncia del ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, sustituido en el cargo por el embajador ante la ONU, Luiz Alberto Figueiredo.

Saboia acompañó a Pinto el sábado en un viaje de 1.600 kilómetros en vehículo desde La Paz hasta la frontera con Brasil, pese a que el senador boliviano no tenía salvoconducto para salir de la embajada brasileña, donde se asiló en mayo del año pasado alegando persecución del gobierno de Evo Morales, que lo acusó de corrupción.

En la ciudad fronteriza de Corumbá, Pinto abordó un avión gestionado por el senador brasileño Ricardo Ferraco, presidente de la comisión de relaciones exteriores y defensa, que lo trasladó a Brasilia, donde se encuentra actualmente.

Pinto es uno de los más severos críticos de Morales, quien la víspera pidió a Brasil extraditar al senador boliviano.

Rousseff se mostró irritada por el traslado al afirmar que puso en peligro la vida de una persona que estaba bajo resguardo brasileño.

El nuevo canciller, Figueiredo, dijo el miércoles tras la ceremonia de investidura en su nuevo cargo, que Biato permanecería trabajando en Brasil, aunque no detalló en qué funciones. Tampoco reveló lo que ocurriría con Saboia.

La cancillería llamó a Saboia a dar explicaciones sobre el traslado de Pinto sin autorización de ninguno de los dos gobiernos involucrados. El diplomático dijo a medios locales que actuó por cuenta propia al considerar que Pinto era hostilizado por el gobierno boliviano y corría riesgo de vida por el deterioro de su salud en más de un año de asilo.

Para el gobierno boliviano, el embajador Biato es el responsable de haber concedido asilo a Pinto, un acto que generó tensión en la relación con Brasil.

Según el senador Ferraco, el retiro del nombramiento de Biato al cargo en Suecia es una acción "extrema" que refleja lo que calificó como "sumisión" de Brasil hacia Bolivia a lo largo de varios diferendos entre los dos países.

En declaraciones a corresponsales extranjeros, Ferraco calificó el gobierno de Morales como una "dictadura disfrazada de democracia" en la que opositores son perseguidos y acusados de corrupción para anular sus críticas.