EEUU no accede a una zona exclusión aérea en Siria

La promesa realizada por el gobierno del presidente Barack Obama de limitar el compromiso militar de Estados Unidos contra los insurgentes del grupo Estado Islámico hace que sea difícil aceptar los términos de Turquía para unirse a la lucha en la vecina Siria.

Turquía y otros aliados quieren que Estados Unidos cree una zona de exclusión aérea dentro del territorio sirio. Pero hacerlo podría significar aceptar una de las dos opciones a las que Obama se ha resistido durante mucho tiempo: cooperar con el gobierno del presidente sirio Bashar Assad o sacar sus defensas aéreas, una acción que equivale a la guerra.

Cada vez hay más peticiones para la creación de una zona de seguridad en el lado sirio de la frontera con Turquía.

Estados Unidos y otros en la coalición que está combatiendo a los insurgentes están pidiendo a Turquía, una aliado de la OTAN, que evite la caída de Kobani, una localidad fronteriza donde Naciones Unidas advierte de un gran número de víctimas.

Una "zona segura " requeriría que Estados Unidos y sus socios protegiesen el terreno por tierra y patrullasen el cielo, lo que supondría la aplicación de una zona de exclusión aérea.

Para Turquía, esta defensa podría detener el flujo de refugiados y dar una plataforma a los rebeldes de la oposición siria en su lucha para derrocar a Assad, un objetivo de Ankara.

Estados Unidos quiere mantener el foco en la lucha contra los insurgentes de Estado Islámico que han tomado grandes zonas en el norte de Siria e Irak.

Algunos de los aliados más cercanos de Estados Unidos y críticos con la política exterior de Obama simpatizan con la solicitud de Turquía.

Francia salió en su apoyo la semana pasada. El líder republicano del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara cree que los países árabes deben asumir la carga. Incluso el Secretario de Estado, John Kerry, dice vale la pena examinar una zona de exclusión aérea.

El secretario de Defensa, Chuck Hagel, ha mostrado poco entusiasmo, diciendo que los líderes estadounidenses están abiertos a discutir una zona de seguridad, pero crear una "no está siendo activamente considerado".

Para el ejército estadounidense hay señales de alerta sobre el establecimiento de una zona en Siria libre de ataques del grupo Estado Islámico y la fuerza aérea siria.

El general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto, ha estimado que esto requeriría cientos de aviones estadounidenses y su mantenimiento costaría alrededor de 1.000 millones de dólares mensuales, sin garantías de un cambio en la situación sobre el campo de batalla hacia el fin de la guerra civil siria.

Esto significaría que el apoyo de Estados Unidos podría no tener fin.

El Pentágono aprendió esa lección en Irak, cuando en 1991 y a raíz de la Guerra del Golfo, estableció una zona de exclusión aérea en el norte de Irak para proteger a los curdos iraquíes y otra en el sur para hacer lo mismo con los chiíes. Esas zonas fueron respaldadas por la fuerza aérea del país y pilotos de la marina durante una docena de años, hasta la invasión de Irak en 2003.

Aplicar esta medida en Siria podría establecer un escenario para la confrontación directa con una de las defensas aéreas más formidables de Oriente Medio, un sistema reforzado en los últimos años con el mejor hardware ruso.

Pero los retos políticos a una zona de exclusión aérea podrían ser incluso mayores.

Dada la amenaza a los pilotos estadunidenses, El Pentágono necesitaría establecer equipos de rescate cerca, quizás en Turquía o Irak. Si se derribase un avión, soldados americanos tendrían que pasar a la acción en suelo sirio, algo que Obama ha descartado repetidamente.

Una acción militar directa contra el gobierno de Assad extendería también en el país la ya poco convincente afirmación de que intervenir en siria es legal bajo las leyes estadounidenses e internacionales.

Muchos miembros del Congreso están desafiando la justificación de Obama para la guerra sobre la base de la autorización del gobierno de Bush en 2001 para luchar contra al-Qaida. El grupo Estado Islámico salió del movimiento de al-Qaida, pero ahora son enemigos entre sí. Estados Unidos no tiene mandato de Naciones Unidas para librar una guerra en Siria.

Washington está buscando un enfoque alternativo con Turquía.

El viernes, el general retirado de la Marina John Allen, enviado especial de Estados Unidos, y su adjunto en el Departamento de Estado Brett McGurk se reunieron en Ankara con funcionarios turcos y el secretario general de la OTAN. Para la próxima semana están fijadas más conversaciones entre Estados Unidos y Turquía.

Turquía dice que respaldará los esfuerzos para entrenar y equipar a la oposición siria. Un alto funcionario estadounidense confirmó el sábado que Turquía accedió a formar a moderados sirios dentro de sus fronteras. El responsable no estaba autorizado a discutir públicamente las negociaciones por lo que habló bajo condición de anonimato.

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Los periodistas de la Associated Press especializados en Seguridad Nacional Robert Burns y Lara Jakes contribuyeron a este despacho.