Haití sueña con el Mundial de mujeres

Las mujeres haitianas formaron un círculo en el césped al borde de la cancha, cruzaron los brazos sobre sus hombros e inclinaron las cabezas para rezar.

Oran por sus familias que no han visto desde marzo. Oran por su abatido país, que todavía intenta recuperarse de un terremoto que mató a decenas de miles de personas hace cuatro años. Y también oran para poder ser la primera selección de fútbol de su país que se clasifica a una Copa del Mundo de mujeres, la del próximo año en Canadá.

"Estamos muy agradecidas porque seguimos con vida", comentó la mediocampista Woodlyne "Ketura" Robuste. "Agradecemos a Dios por todo".

Las mujeres saltan por agujeros en la reja que rodea una cancha de fútbol a las afueras de South Bend para practicar dos veces al día. "En, de, twa" (uno, dos tres), recitan al unísono en creole al terminar su oración, y luego gritan en inglés "¡2015!".

Las haitianas se entrenan para participar en el campeonato de la CONCACAF, que también sirve como eliminatoria para el Mundial. Hay ocho equipos que disputan cuatro boletos a Canadá. Las haitianas enfrentan a Guatemala el 15 de octubre en Kansas City, dos días después a Trinidad y Tobago en Chicago, y a Estados Unidos el 20 de octubre en Washington D.C. Los dos primeros equipos avanzan a la siguiente ronda.

Casi todas las jugadoras de la selección haitiana tienen algún familiar que murió o resultó con heridas graves en el terremoto de 2010. Robuste perdió a un tío. Un hermano de la zaguera Natacha Cajuste perdió una pierna, y ella fue la única sobreviviente entre las personas que estaban en una cafetería de Puerto Príncipe cuando ocurrió el terremoto.

"Fue terrible. Sentía que estaba en una pesadilla y no sabía qué hacer", dijo Cajuste en creole, con Robuste como traductora. "Quince personas murieron en la cafetería".

Las mujeres desean que su intento por clasificarse al Mundial sirva para levantar el ánimo de sus compatriotas, pero no están seguras de que eso vaya a suceder. Algunos en la isla caribeña creen que las mujeres no deben jugar al fútbol.

"Creen en los chicos, pero no creen en nosotras, las chicas", comentó Robuste.

La defensora Kancia Marseille dijo que su madre la golpeaba cuando era niña por jugar al fútbol. Pero las jugadoras creen en lo que hacen y juegan por sí mismas.

"Trabajamos duro en la cancha, somos fuertes de carácter y nos ayudamos en la cancha", señaló Marseille.

Cuando Shek Borkowski asumió la dirección técnica de la selección en 2012, insistió en que el equipo se entrenara en el norte de Indiana, donde él vive, porque las jugadoras no podrían enfocarse en el fútbol en Haití.

"Hay demasiadas distracciones, familias que esperan que trabajen, cuidar a hermanos, buscar agua. También tienen un concepto distinto del tiempo en Haití", relató Borkowski, quien no cobra por su trabajo. "Al estar en Estados Unidos, creo que es un ambiente más estructurado y disciplinado".

También les ha permitido jugar contra equipos de universidades estadounidenses.

Las mujeres viven en departamentos cerca de la cancha, agrupando a nueve jugadoras en cada departamento. No es un lujo, pero es suficiente para mujeres que pasaron meses viviendo en carpas después del terremoto. Su única queja es el frío del otoño. Marseille utilizó a Robuste como traductora durante una entrevista, pero cuando surgió el tema del clima, contestó rápidamente en inglés: "No me gusta el frío".

Las jugadoras reciben muy poco respaldo económico de la federación haitiana de fútbol, dijo Borkowski, y dependen en gran medida de las donaciones de aficionados locales que pagan por los departamentos, por la comida y por los artículos deportivos. También recolectan dinero vendiendo pollo asado en estacionamientos, y realizando entrenamientos con escuelas, clubes e iglesias.

La semana pasada, el equipo utilizó los 1.316 dólares que tenía en su cuenta de banco para donarlos a la selección de Trinidad y Tobago que no tenía dinero tras llegar a Dallas para entrenar. La Fundación Clinton, una organización de caridad del ex presidente Bill Clinton y su familia, se enteró de la situación del equipo haitiano y ofreció ayudar a recaudar dinero.