Chile: cierran pesquisa por muerte Frei Montalva

Un juez cerró el viernes la etapa investigativa por el homicidio del ex presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), presuntamente envenenado por agentes de la dictadura militar cuando emergía como el líder opositor al régimen de Augusto Pinochet, informó la oficina de prensa del Poder Judicial.

Frei Montalva murió el 22 de enero de 1982, a los 71 años, en la clínica privada Santa María, la misma donde años antes, el 19 de septiembre de 1973, murió el opositor poeta comunista Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura, supuestamente envenenado, según su chofer Manuel Araya.

El juez Alejandro Madrid cerró el sumario con seis personas procesadas: dos agentes de los servicios represivos de la dictadura en calidad de autores; los médicos Patricio Silva Garín y Pedro Valdivia Soto como cómplices; y los doctores Helmar Rosenberg Gómez y Sergio González Bombardiere como encubridores del envenenamiento del ex mandatario.

Los involucrados tienen 15 días para pedir que se reabra el sumario con nuevas diligencias. Enseguida se inicia la segunda etapa del proceso, que considera un período de discusión, uno de prueba y el último de fallo.

La hija del ex mandatario, la ex senadora Carmen Frei, afirmó hace unos años que "utilizaron talio y gas mostaza para eliminarlo".

"Creo que fue blanco de la dictadura, porque tenía mucho apoyo internacional y además estaba creando un nuevo partido, con todo eso sin duda era una verdadera amenaza para Pinochet".

El juez Madrid es de los pocos que conoce los resultados de los exámenes especializados a los que sometieron los restos de Frei, pues mantiene el caso bajo secreto investigativo.

Frei favoreció el golpe de estado de Pinochet contra el presidente Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973, pero con el paso del tiempo, con los partidos políticos disueltos y conociendo las horrorosas violaciones a los derechos humanos contra izquierdistas y simples disidentes, adoptó una actitud de abierta oposición a la dictadura.

En 1980 Frei fue el principal orador del primer acto político en dictadura, desarrollado en el teatro Caupolicán de Santiago, conocido como el "Caupolicanazo".

Un mes después de su muerte, en febrero de 1982, agentes de la dictadura dispararon cinco balazos y degollaron al dirigente sindical Tucapel Jiménez, quien también se erigió como una amenaza contra el régimen militar por su capacidad de convocatoria. Cuatro días antes de ser asesinado había llamado a la unidad de las organizaciones sindicales.