Bolivia: votar por Morales o fortalecer opositores

Los bolivianos se preparan para votar el domingo con el dilema de renovarle un apoyo masivo al presidente Evo Morales o inclinarse a favor de los opositores para que sean un contrapeso al poder del gobernante.

Morales, a quien las encuestas dan como favorito para ganar un tercer mandato con el 59% de los votos, anticipó que dará un "mazazo" en las urnas y se mostró seguro de superar el 64% logrado en 2009. En ese propósito, ha pedido a los electores que además de darle el voto lo hagan también por los candidatos a diputados de su partido para repetir dos tercios del Legislativo que le permitiría, según los opositores, reformar la constitución para incluir la reelección indefinida.

Incluso algunos líderes indígenas han amenazado en comunidades andinas a dar chicotazos (latigazos), según tradiciones ancestrales, a quienes no voten por los diputados que acompañan a Morales.

El expresidente Carlos Mesa en su columna periodística que "Bolivia vive una vorágine de individualismo".

El domingo se elegirá al presidente, vicepresidente y a los 166 legisladores. La mitad de los 130 diputados se eligen directamente en circunscripciones, y los opositores aspiran a lograr la mayor cantidad de diputados para frenar, han señalado, las pretensiones del mandatario.

"No está en riesgo la continuidad de Morales sino la gobernabilidad de su propio régimen", ha dicho el candidato presidencial Juan Del Granado del izquierdista Movimiento sin Miedo (MSM), cuarto en las encuestas.

Con dos tercios en el Legislativo que obtuvo en 2009, Morales casi no tuvo fiscalización, controló el Poder Judicial según los opositores e hizo pactos con los sindicatos más grandes para asegurarse apoyo, lo que motivó críticas incluso de los obispos católicos sobre el sesgo "autoritario" que adoptó el mandatario, según dijeron en varias ocasiones.

Desde sectores opositores han denunciado que en el gobierno existe corrupción, despilfarro, tráficos de influencias e, incluso desvío de coca al narcotráfico, lo que han rechazado las autoridades.

"El domingo puede haber una sorpresa", ha dicho Samuel Doria Medina, que figura segundo en las encuestas con el 18% de la votación. Doria Medina, un magnate del cemento, lidera la alianza de centroderecha Unidad Demócrata (UD).

"Aunque la popularidad del mandatario ha disminuido, la división de la oposición en cuatro candidaturas lo ha favorecido", dijo a la AP el analista político Marcelo Silva, que apuntó que indígenas, campesinos y sectores populares se mantienen fieles a Morales pero que el grueso de la clase media se ha distanciado.

"El Presidente no une. Con su discurso confronta a los bolivianos", dijo Katia Quenallata, un ama de casa de clase media.

Morales fue un cultivador de la hoja de coca sin formación académica pero con gran intuición que saltó a la política combatiendo los planes de Estados Unidos para erradicar los cultivos de hoja de coca, convirtiéndose en el primer presidente indígena del país.

"Morales ha modificado mucho la política y el uso de simbolismos en el tema étnico-indígena y ha tenido éxito, pero donde hubo menos cambios de los que el gobierno quiere hacer suponer, es en la economía", dijo a la AP el profesor Eduardo Gamarra de la Universidad Internacional de la Florida de Estados Unidos.

El manejo de la economía le ha ganado al mandatario elogios internacionales. Bolivia vivió una bonanza inédita con buenos precios de las materias primas y un aumento en los ingresos por hidrocarburos desde que Morales nacionalizó esa industria en su primer año de gobierno en 2006.

El PIB pasó de 9.574 millones en 2005 a 31.000 millones de dólares en 2013 y los ingresos por exportaciones subieron nueve veces, y 500.000 personas salieron de la pobreza, según el Banco Mundial, mientras que la pobreza extrema redujo sustancialmente.

"Morales tiene un discurso del Siglo XX pero manejó la economía de forma distinta a Venezuela, con criterios modernos que no son diferentes a países considerados neoliberales", dijo Gamarra.

En los primeros años de su administración, Morales emprendió reformas sociales y económicas y en los últimos años llevó adelante obras de gran impacto como contar con el primer satélite boliviano, teleféricos, carreteras, aeropuertos y se comenzó a construir una planta de fertilizantes. Pero los opositores dicen que hay despilfarro.

"Ya no somos un país mendigo, vamos a ganar y vamos a continuar esta revolución que ha cambiado Bolivia", dijo el mandatario en la campaña.