Ucranianos se preparan para invierno sin gas ruso

Para Alexei Polezhai, quien vende calentadores de agua y estufas que funcionan con madera en sus dos tiendas de Kiev, las ventas este otoño han sido asombrosamente buenas si se tienen en cuenta el dramático colapso del resto de la economía ucraniana este año.

Los ucranianos se apresuran a colocar aislamiento en las paredes de sus viviendas, reparar ventanas con grietas que dejan entrar el frío y echar mano a equipos de calefacción en momentos que se presenta la posibilidad de que pudieran experimentar su primer invierno sin gas de Rusia.

Rusia detuvo la entrega de gas a Ucrania en junio después que Kiev no pagó lo que debía a Moscú. Mientras las dos partes calculan sus próximos pasos para decidir si firman un acuerdo que entregaría a Ucrania suficiente gas para pasar el invierno, muchos ucranianos se preguntan si tendrán que buscar otras soluciones durante los meses más fríos del invierno. Ucrania tiene cierta cantidad de gas acumulado, pero no para todo el invierno.

"La gente tiene miedo de que cierren completamente el suministro de gas", dijo Polezhai. La demanda de sus calentadores de agua es unas 15 veces mayor de lo normal, y la venta de estufas que funcionan con madera también ha aumentado significativamente. Los almacenes donde compra los calentadores a gas han subido los precios hasta 50%.

"Lo que para unos es guerra, para otros es ganancia", bromeó.

Aunque el 1 de octubre es típicamente la fecha en que se enciende la calefacción central, primero en los edificios públicos y para mediados de mes en los residenciales, este año el gobierno ha advertido que no comenzará a suministrar gas hasta principios de noviembre, cuando la temperatura ya baja del punto de congelación.

Para los vecinos de zonas rurales, prepararse para eso significa cortar más madera o comprar una estufa a madera. Para los habitantes de ciudades, las opciones son más limitadas y se dedican a comprar frazadas y calentadores de agua, y mejorar el aislamiento de las viviendas contra el frío. Pedro además de eso sólo les queda cruzar los dedos.

Se espera que los negociadores rusos y ucranianos reanuden esta semana en Berlín las negociaciones sobre un acuerdo de gas natural propuesto por la Unión Europea. Pero Kiev mantiene una postura rígida a pesar de que anteriormente ha dependido de Rusia para el 60% del gas que consume.

La razón es que Rusia también tiene mucho en juego. Moscú usa los gasoductos que cruzan Ucrania para la mitad de sus entregas de gas a Europa. Y si Ucrania se siente lo suficientemente desesperada para desviar gas para su consumo, a Rusia le quedarían dos posibilidades: hacerse de la vista gorda o cortar el suministro a la mayor parte de Europa --su mayor mercado-- lo que dañaría aún más su reputación y afectaría más sus ganancias.

"Están jugando a ver quién pestañea primero, pero los riesgos son muy grandes", dijo Andrew Neff, analista de IHS Energy. "Nadie quiere que llegue el invierno con esto sin solucionarse".