Vólquez y los Piratas contra la experiencia de SF

El resurgimiento de Edinson Vólquez comenzó con una sencilla sesión para soltar el brazo.

Durante la breve práctica con el coach de pitcheo de los Piratas Ray Searage el pasado mes de enero en la sede de pretemporada en Florida, el talentoso pero errático lanzador derecho prestó atención al plan que Searage esbozó para que el dominicano de 31 años recuperase el nivel que le había permitido ser seleccionado al Juego de Estrellas

"Se dio cuenta que teníamos interés por él y eso creo confianza".

Diez meses después, Vólquez intentará responder el miércoles a esa confianza al tocarle abrir por unos Piratas que buscan clasificarse a la serie de primera ronda de la Liga Nacional por segundo año seguido. Enfrentará a San Francisco en el juego de wildcards del circuito.

El ambiente estridente que le espera a Vólquez en la PNC marcará un contraste radical con respecto a su ignominioso adiós de San Diego el año pasado, cuando los mediocres Padres le dieron de baja tras una mala racha en la que su promedio de efectividad se disparó a 6.01.

"Es algo un poco triste. Es sentir que tu carrera se acabó", recordó Vólquez.

Pudo terminar la temporada con los Dodgers de Los Ángeles, donde empezó a repuntar antes de declararse agente libre. Pero fueron pocos los equipos interesados en un serpentinero con media década de problemas con su control y aplomo.

Pero encontró un espacio en Pittsburgh, un equipo que se convertido en una especia de refugio para peloteros que habían perdido el rumbo.

Hace un año, ese fue el caso del zurdo dominicano Francisco Liriano, quien firmó con los Piratas y completó una temporada con foja de 16-8 y una victoria ante Cincinnati en el juego de comodines. Liriano y Vólquez son buenos amigos.

La apuesta de los Piratas, al contratarle por 5 millones de dólares para tomar uno de los últimos turnos de la rotación, sorprendió a la gente. Pero Vólquez siempre estuvo seguro que podría hacer los ajustes para ser un pitcher útil.

"Los que saben de béisbol sabían que yo estaba cerca", dijo Vólquez.

Searage afinó la mecánica de Vólquez. Se puso de acuerdo con el receptor Russell Martin para mantener un ritmo más regular entre pitcheos en los juegos, a menudo corriendo al montículo cuando Vólquez empieza a trabajar muy de prisa. Cuando Vólquez se aparta de su ritmo habitual, su mecánica se desbarajusta.

"No sabía controlarlo. Los codos y las rodillas por todas partes", mencionó Searage, "Ahora sabe controlarlo. Esa es la gran diferencia entre un lanzador en las mayores y una en las menores. Tienen el repertorio, pero todo está en el aspecto mental".

Vólquez respondió con foja de 13-7 y efectividad de 3.04 al liderar a los Piratas con 32 aperturas, el fijo de una rotación en la que Liriano, Gerrit Cole y Charlie Morton sufrieron lesiones. Vólquez cerró la campaña en gran forma: 5-0 y 1.64 de efectividad en sus últimas 11 aperturas. Esa consistencia fue lo que motivó a los Piratas a poner Cole como abridor en el último juego de la temporada regular, en un intento por ganar el título de la división Central. Cole brilló, pero Pittsburgh perdió 4-1 y ahora depende del veterano Vólquez para que su postemporada no se estanque en un solo juego.

Será la apertura más trascendental de su carrera, pero Vólquez se lo toma tranquilo. Se pasó el lunes durmiendo la siesta en su casa. Y el martes bromeó con sus compañeros latinoamericanos del equipo antes de participar en la práctica.

"Tengo que cumplir con mi plan de siempre", dijo.

Lo difícil es que le vaya peor a su previa apertura de postemporada. Los Filis de Filadelfia le anotaron cuatro carreras en un inning y dos tercios en el primer juego de la serie de división de la Liga Nacional en 2010, cuando formaba parte de los Rojos de Cincinnati. El abridor de los Filis Roy Halladay tiró un juego sin hit para marcar el paso en lo que terminó como una barrida en tres partidos.

Cuatro años después, Vólquez encara otro desafío: vencer a un equipo que se crece en esta parte del año. Los Gigantes han ganado dos Series Mundiales esta década, incluyendo una notable marcha en 2012 en la que ganaron seis veces en juegos de vida o muerte rumbo a un campeonato.

La mayor parte del núcleo de jugadores que barrió a los Tigres en la Serie Mundial hace dos año sigue, entre ellos el zurdo Madison Bumgarner. El pitcher de 25 años viene de una campaña regular con foja de 18-10 y 2.98 de efectividad. Salió derrotado en su única apertura ante Pittsburgh, permitiendo cinco carreras en cuatro innings, el 28 de julio en el AT&T Park.

"No sé qué va a pasar, pero den por seguro que verán a un grupo de jugadores que está acostumbrado a este tipo de juegos", dijo el mánager de los Gigantes Bruce Bochy.