Gasto escolar de ricos amplía brecha con pobres

Se supone que la educación ayuda a reducir la brecha entre los más ricos y el resto de la gente. Y los especialistas ya han explicado las razones.

La educación preescolar permite a un niño salir de la pobreza. Las buenas secundarias preparan a los estudiantes para la universidad. Un título universitario significa mayores ingresos a lo largo de la vida. Y la economía estadounidense crecería más rápidamente si la gente continuara sus estudios.

Muchas cifras respaldan estos conceptos. Pero también revelan otra cosa:

Los padres más acaudalados han aumentado su gasto en la educación de manera tan drástica que están ampliando la brecha con el resto de la población. Cuando comenzó la crisis económica en 2007 y la mayoría de las familias tuvieron que reducir sus presupuestos, el 10% con mayores ingresos --con un promedio de 253.146 dólares anuales-- fueron en otra dirección: apostaron el doble al futuro de sus hijos.

El gasto de educación promedio por niño en este sector aumentó 35% a 5.210 dólares anuales durante la recesión comparado con los dos años anteriores, y esa tasa se mantuvo durante la recuperación. Para el 90% restante de los hogares, ese gasto fue en promedio de 1.000 dólares anuales, según el sociólogo Sabino Kornrich, de la Universidad Emory.

"La gente en la cima tiene ingresos tan altos que pueden gastar más en sus hijos", dijo Kornrich.

Las sumas que gastan los padres más ricos constituyen una suerte de inversión en sus hijos. Las investigaciones han demostrado un vínculo entre esos dólares adicionales y el mejor puntaje en los exámenes, la mayor probabilidad de graduarse y la perspectiva futura de estabilidad laboral y mejores salarios.

La tendencia comenzó gradualmente hace unas tres décadas, pero se aceleró durante la crisis económica más grave desde los años de 1930. Ahora, la matriculación en las escuelas privadas más caras está aumentando. Los padres buscan residir en los distritos escolares más prestigiosos. Aumenta la remuneración de los tutores para exámenes, que cobran el doble del salario horario medio de 24,45 dólares. Estas pautas indican que la brecha de ingresos podría ampliarse en los próximos años, según los analistas.