Patriotismo chino fomenta viajes a islas disputas

Zhang Jing observó las conchas grises de las islas Paracelso emergiendo de un Mar de China Meridional antes del amanecer. Ahí estaba el punto central de un crucero más político que de placer.

A bordo estallaron los vítores al divisar la isla en la distancia y Zhang y los otros pasajeros se apresuraron a tomar fotos unos a otros sobre la borda sosteniendo una brillante bandera roja de China. A unas pocas millas, una fragata de la marina china navegaba en silencio, dentro de la continua vigilancia que ejerce el país sobre las diminutas islas que desde hace mucho tiempo reclama como parte de su territorio.

"Esta es la frontera sur de China", dijo Zhang, un policía, cuando llegó a una de las islas. "Como chino me siento orgulloso de venir aquí y declarar la soberanía".

El barco viajó más de 200 millas al sur de la isla de Hainan, en la costa sur de China, en lo que dijeron era un puesto avanzado indiscutible de su país. A bordo, iban el residente en la ciudad china de Tangshan y otros 167 compatriotas.

Cada uno había esperado meses por el permiso para participar en el viaje de cinco días, y gastaron entre 1.200 y 2.000 dólares para visitar estos yermos parches de arena, con col sosa y fideos a bordo y apagones en el servicio de telefonía celular.

Los pasajeros llegan para celebrar el creciente poder del país en la región y para sumar presión en su reclamación de las 130 islas de coral y arrecifes de las Paracelso, conocidas por los chinos como las Xishas.

China está inmersa en disputas con Vietnam, Filipinas y otros vecinos por la importancia crucial estratégica que tiene el Mar de China Meridional, que tiene importantes rutas de navegación, aguas ricas en recursos pesqueros y-- posiblemente -- miles de millones de barriles de petróleo. Los turistas patrióticos se han convertido en la última pieza de ajedrez territorial.

China ha posicionado a cientos de soldados en las Paracelso e incluso construyó una gran sede gubernamental en las islas del norte, aunque Vietnam y Taiwán también reclaman el territorio.

Desde el inicio de las visitas a las islas Paracelso sur en mayo de 2013, la empresa que llevó a Zhang ha transportado a más de 3.000 visitantes a una zona de poco más de una milla cuadrada. Periodistas gráficos de la Associated Press fueron los primeros periodistas extranjeros en unirse a los viajes.

Los cruceros son útiles para China porque, según la ley internacional, debe probar un uso civil y no solo militar de las islas para reclamar su soberanía, dijo Kang Lin, investigador del Instituto Nacional de China para Estudios del Mar de China Meridional.

"El turismo en Xisha es una buena herramienta civil para declarar nuestra soberanía sobre las islas, y está respaldado por las leyes internacionales", dijo Kang. "China acelerará su exploración en las islas Xisha".

La disputa se ha avivado en algunas ocasiones, y preocupa su escalada. Durante el verano boreal, barcos vietnamitas y chinos se embistieron mutuamente en repetidas ocasiones en las islas Spratly, varias millas al sur de las Paracelso, luego de que China ubicase una plataforma petrolera en las aguas en disputa.

Además de ver pasar la fragata de la marina y de unos cuantos marineros paseando en el Princesa Coconut, el grupo del crucero dijo que había visto pocos indicios de tensiones territoriales.

Al amanecer del Segundo día, el barco fondeó a varias millas de la costa de la que los chinos llaman isla Quanfu. Más tarde, lanchas hinchables motorizadas llevaron a los visitantes a tres islas distintas donde bucearon, nadaron y posaron para fotografías con sus omnipresentes banderas.

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Jack Chang inform desde Beijing.