Damián Comas escribe sobre estragos de dictadura

Julio sale de una prisión argentina, donde estuvo condenado a habitar un cuarto diminuto en la penumbra, y se entera de que su familia está desaparecida. Se escapa de su arresto domiciliario y empieza su exilio haciéndose pasar por misionero. Así comienza la novela prima del mexicano Damián Comas.

"Al salir tiene que reencontrarse con la vida, ese momento en el que se da cuenta que ese movimiento al que perteneció, por el cual luchó, como se hizo a parir del 68 en muchos lugares del mundo,...fracasó en todos sus ámbitos y sentidos", dijo Comas en una entrevista telefónica reciente. "Cuarenta años después también los mismos personajes dicen 'realmente fuimos ingenuos porque el mundo no nos pertenece', y esa es una parte muy interesante, muy cruda de la novela donde ellos revelan eso".

Comas admite que en el mundo no todo sigue igual, pero con cierta reserva.

"Sería imposible que no cambiara nada, pero no cambió al nivel de esas expectativas, que eran mucho más amplias, y que siguen siendo. Yo creo que hay que ser ingenuo para pensar que el mundo está bien ... esta historia podría estarse contando el Gaza y el personaje principal (siendo) propalestino".

Los desaparecidos de la novela siguen siendo un mal de Latinoamérica. Recién en agosto la ONU dijo que México enfrenta una situación crítica por las desapariciones. La Oficina en México del Alto Comisionado de las ONU para los Derechos Humanos pidió al país aclarar los 26.000 casos de desapariciones forzadas, según cifras oficiales, registradas entre 2006 y 2012.

"Entiendo por completo porqué se usa (esa palabra), pero eso no sucede, al final de cuentas nadie desaparece, la gente es exterminada y por ende no están y siempre hay alguien detrás. Permitir que desaparezcan es como permitir que no exista un culpable", dijo Comas.

La gravedad de estos delitos los lleva a tener repercusiones a décadas de distancia, como se vio con la reunión de Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, con su nieto tras 37 años de búsqueda, la cual fue facilitada sólo por los avances de la tecnología de identificación de ADN. Para Comas el resultado no implica necesariamente una buena noticia.

"Esos hijos tendrían que haber crecido con sus padres y con sus abuelos y hacer su vida", sostuvo.

A Comas el tema de la dictadura le es cercano, nació en la Ciudad de México en 1984, hijo de un padre argentino exiliado. En abril fue anunciado ganador del premio de Letras Hispánicas 2013-2014 de la Universidad de Sevilla y a mediados de septiembre recibió el reconocimiento en esa ciudad. Su libro fue publicado en abril en España y recientemente en México.

A "Cenizas" le seguirán las novelas "Chatarra" y "Cloacas", actualmente escribe una novela más. A la par trabaja como guionista cinematográfico, profesor de literatura y creación literaria así como en proyectos de artes plásticas, incluyendo ilustraciones para libros y revistas, pero curiosamente la portada de "Cenizas" no es de él sino del italiano Nicola Lorusso y forma parte de su obra "El umbral bajo el cielo" sobre las canteras de mármol de Carrara.

"Es de un gran amigo al que admiro muchísimo porque es un fotógrafo realmente profesional", dijo, sobre el autor de la imagen en la que se aprecia una pared con tizne. "Las cenizas es el gran tema del libro, en cada uno de los capítulos hay un fuego".