Obama tiene a Martin Luther King como ídolo

Barack Obama tenía 2 años y crecía en Hawaii cuando Martin Luther King Jr. dio su discurso "Tengo un sueño" desde las escalinatas del monumento a Lincoln en Washington. Cincuenta años después, el primer presidente de raza negra de la nación representará el ejemplo de mayor relieve del avance racial que prohijó King, cuando dirija su propio discurso el miércoles en la conmemoración nacional de las manifestaciones de 1963 para exigir empleos, justicia económica e igualdad racial.

Obama cree que su éxito al alcanzar el mayor puesto político del país es un testimonio de la dedicación de King y otros, y que él no sería el actual ocupante de la Oficina Oval si no fuera por la voluntad de ellos de perseverar a pesar de encarcelamientos frecuentes, amenazas de bomba y represión.

Obama conserva un busto de King en la Oficina Oval y una copia enmarcada del programa de ese día histórico cuando 250.000 personas se reunieron para la Marcha sobre Washington por Empleos y Libertad.

Cinco años después, el hombre a quien Obama identificaría más tarde como su ídolo estaba muerto, asesinado en abril de 1968 afuera de una habitación de hotel en Memphis, Tenesí.

Pero el sueño de King no murió con él. Muchos creen que se hizo realidad en 2008 cuando Obama se convirtió en el primer hombre de raza negra en ser elegido por los estadounidenses para ser su presidente.

"Él se encuentra sobre los hombros de Martin Luther King, y los sacrificios realizados por King que hicieron posible que Obama fuera presidente son una lección de humildad para él", dijo Valerie Jarrett, una asesora de alto nivel de Obama y amiga cercana de su familia.

Para Obama, la marcha es "un acontecimiento fundamental " y parte de la "memoria formativa" de su generación. Medio siglo después de la marcha, señaló el mandatario, es un buen momento para reflexionar sobre cuánto ha avanzado el país y cuánto camino le queda por reccorrer, particularmente después del juicio por la muerte a balazos de Trayvon Martin en Florida.

La decisión de un jurado de exonerar el mes pasado al vigilante de barrio George Zimmerman por la muerte en 2012 del joven negro de 17 años desarmado enfureció a la comunidad afroestadounidense en toda la nación y encendió nuevamente una discusión nacional sobre el estado de las relaciones raciales en Estados Unidos. La respuesta al veredicto dio esperanzas de que el primer presidente de raza negra del país diga algo sobre el caso.

La raza no es un tema sobre el cual le gusta hablar en público a Obama, y lo hace sólo cuando es necesario, como el discurso que pronunció en 2008 cuando su campaña presidencial fue amenazada por desvaríos antiestadounidenses de su pastor en Chicago, Jeremiah Writer.

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Darlene Superville se encuentra en Twitter en: http://www.twitter.com/dsupervilleap