Los lunares y obsesiones de Kusama llegan a México

Es conocida como "la princesa del polka dot" debido al uso recurrente de lunares en su trayectoria. La han acompañado en sus inicios; en el punto más álgido de su carrera, cuando revolucionó la escena del arte neoyorkino al revestir de ellos sus grandes instalaciones, y a la fecha son su elemento más representativo.

Pero los lunares son precisamente eso: apenas un ínfimo punto en el vasto mundo de la artista japonesa Yayoi Kusama.

Por primera vez en México, en el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo, se exhibirá a partir del viernes "Yayoi Kusama. Obsesión infinita", una muestra retrospectiva de su obra que reúne sus populares lunares y otras de sus obsesiones en un centenar de piezas creadas entre 1949 y 2013.

A través de ellas se ofrece un recorrido desde sus orígenes en Japón hasta su salto a occidente a finales de los 50 cuando comenzó a abrirse paso con obras como la serie minimalista "Infinity Net", antes de cimbrar la escena neoyorkina en los 60 con sus esculturas blandas de la serie "Accumulations", con las que criticaba los excesos sexuales y de consumo de la sociedad occidental.

Frances Morris, una de las curadoras, explicó que la exhibición, que ya pasó por Argentina y Brasil y permanecerá de la capital mexicana hasta el 18 de enero, enfatiza que Kusama ya tenía un lugar en el mundo del arte antes de llegar al público masivo gracias a sus lunares.

"Ella estaba un paso adelante, incluso en Estados Unidos. Se anticipó al minimalismo que estalló en 1960", dijo el martes Morris durante un recorrido de la muestra para la prensa.

Kusama, de 85 años, nació en Matsumoto, Japón, en 1929. Hija de una familia burguesa dedicada al cultivo de semillas, trasgredió las reglas sociales cuando optó por estudiar arte en la época de la posguerra, algo inusual en una sociedad conservadora y abatida por la guerra.

Cosechó fama local gracias a su destreza para el nihonga, una técnica de pintura oriental que plasmó en obras de fines de los 40. Para 1957, decidió viajar a Estados Unidos, donde formó parte de la élite del arte en la que también estaban Andy Warhol, Donald Judd y Joseph Cornell.

"Sabía que no sólo quería ser una artista, sino una artista internacional reconocida", relató Morris sobre la artista, que se ha movido por corrientes que van desde el arte abstracto y el pop art hasta el surrealismo.

La muestra reúne las piezas e instalaciones que la catapultaron a la fama. El espectador navega entre sus primeras obras, donde con aplomo reiteraba su herencia oriental, hasta llegar a aquellas con las que criticó los excesos y fetiches de los estadounidenses, con esculturas realizadas con objetos comunes como zapatos de los que emergen formas fálicas ("Phallic Shoe") o maletas recubiertas de pasta.

El visitante incluso se adentra en uno de los campos en que Kusama fue pionera: la instalación.

La exhibición incluye varias, como "Aggregation: One thousand boats show" de 1963, un bote de remos que encontró en las calles, revestido de pintura metálica y que llenó con sus formas fálicas; la primera obra de Kusama que abarcó una habitación entera.

Desde los 48 años, Kusama vive por decisión propia en una institución psiquiátrica, pues desde pequeña tenía alucinaciones y trastorno obsesivo compulsivo. Pero ello no ha amainado su habilidad para cautivar.

Basta que abra la puerta de la mente de Kusama y entre a su "Infinity Mirror Room", una habitación rodeada de espejos con pequeños focos que penden del techo y que cambian de color constamente. La tenue luz y la sensación de profundidad hacen que el espectador forme parte del mundo de la japonesa de forma especial: como un diminuto punto en un espacio interminable.

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Isaac Garrido está en Twitter como https://twitter.com/igarridoAP

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En Internet:

http://www.museotamayo.org/