Nuevo llamado a yihad dificulta labor policial

El llamado del grupo Estado Islámico a los musulmanes a atacar a los "sucios franceses" y otros occidentales complica los ya difíciles problemas de seguridad en los países que atacan a la organización miliciana.

Con el llamado del lunes el rastreo de los posibles sospechosos se vuelve prácticamente imposible y pone a los musulmanes de los países occidentales en peligro de quedar injustamente bajo sospecha o ser estigmatizados.

Las naciones están afinando los mecanismos para vigilar a los occidentales que viajan a Siria o Irak para combatir en la yihad y poder atraparlos cuando regresan habiendo adquirido destrezas letales. ¿Pero cómo se rastrea a alguien que ha leído el llamado del Estado Islámico en un periódico o sitio de internet y a continuación realiza espontáneamente un ataque?

Los expertos en terrorismo coinciden en que las posibilidades de contrarrestar el llamado a todos los musulmanes a que salgan a matar son prácticamente nulas, aparte de reforzar la visibilidad de las fuerzas de seguridad, lo que les permitiría actuar rápidamente en caso de necesidad.

"No estamos librando una guerra entre el este y el oeste o entre el cristianismo y el islam", dijo el primer ministro francés Manuel Valls el martes. El gobierno francés sostiene que los "carniceros" --así los llama-- de la milicia Estado Islámico no representan al islam.

Pero Valls reconoció que Francia enfrenta un desafío sin precedentes del "enemigo interior".

"Tenemos compatriotas que podrían atacarnos", dijo por la radio Europe-1.

Desde el viernes, Francia fue el primer país que se sumó a Estados Unidos en los ataques aéreos en Irak. Francia tiene la mayor población musulmana de Europa occidental, unos 5 millones, y también el mayor número de ciudadanos y residentes que han ido a la yihad en Siria e Irak: más de 900 personas han viajado o planean hacerlo.

Desde los primeros ataques aéreos, Francia ha reforzado las medidas de seguridad en los templos, aeropuertos y lugares "simbólicos".

Un ciudadano francés capturado el domingo en Argelia por una filial de al-Qaida fue la primera víctima de la nueva amenaza. Un hombre enmascarado, filmado en video con el rehén, amenazó con matarlo si Francia no ponía fin a los ataques aéreos a Irak en 24 horas. El grupo, Soldados del Califato, dijo que respondía al llamado del Estado Islámico.

El llamado pide a los musulmanes que "no dejen pasar esta batalla, dondequiera que estén".