La Met supera crisis, inaugura temporada de ópera

Tras un verano de incertidumbre, el sonido de la discordia dio paso el lunes a la música alegre en la inauguración de la temporada de la Ópera Metropolitana de Nueva York, con una deslumbrante nueva producción de "Las bodas de Fígaro" de Mozart.

Hace apenas dos meses parecía que la temporada podría no comenzar en absoluto, ya que la empresa, sumida en dificultades financieras, amenazó a sus sindicatos con un cierre patronal a menos que aceptaran considerables rebajas de salario en un nuevo contrato colectivo.

Pero un mutuo acuerdo evitó el cierre de la organización de artes escénicas más grande de Estados Unidos y el show pudo continuar, tanto dentro del edificio como en las pantallas gigantes situadas para su disfrute gratuito en la plaza del Lincoln Center y en Times Square.

Sin embargo, no todo fue armonía en la noche de apertura. Frente a la ópera, al otro lado de Broadway y rodeadas de barricadas policiales, cientos de personas que representaban a grupos judíos ondearon pancartas y corearon lemas para protestar contra los planes de la Met de escenificar la ópera de John Adams "La muerte de Klinghoffer" de 1991.

La obra narra la muerte de Leon Klinghoffer, un pasajero judío del crucero Achille Lauro, en 1985. El barco fue secuestrado por palestinos, los cuales le dispararon a Klinghoffer, que era minusválido, en su silla de ruedas antes de arrojarlo por la borda.

Los manifestantes, muchos de los cuales admitieron no haber visto la ópera, afirmaron que glorifica a los terroristas y alimenta la animosidad antisemita. La Met accedió hace varios meses a cancelar una emisión en alta definición de la obra, pero sigue adelante con los planes de representarla a fines de este año.

Dentro del teatro, los espectadores, vestidos con sus mejores galas tras pagar hasta 1.750 dólares por entrada, llenaron casi por completo los 3.800 asientos del teatro. El público disfrutó una memorable interpretación de la inmortal comedia de Mozart, dirigida por James Levine y con la soprano estadounidense Amanda Majeski en el papel de la condesa.