Abbott corteja a hispanos en frontera de Texas

A pesar de tener una ventaja de 3 a 1 en dinero recaudado para la campaña electoral y de tener una ventaja en las encuestas sobre su adversario demócrata, Greg Abbott está cortejando a los votantes hispanos --que suelen desairar a los republicanos-- con esfuerzos que evocan la era del ex presidente George W. Bush como gobernador de Texas.

El candidato republicano y actual secretario de Justicia del estado ha realizado 14 visitas al Valle del Río Grande, el telón de fondo simbólico de su delicado cortejo. Reclutó a un actor mexicano para algunos de sus anuncios para televisión, gastó bastante dinero en anuncios en español y presentó a su esposa Cecilia como quien pronto será la primera dama hispana de Texas.

Esta semana, aparecieron súbitamente en el valle nueva vallas publicitarias con el rostro de su suegra asegurando a los hispanos que "Texas amará tenerlo como gobernador". Y el viernes, el Valle de Río Grande será sede del primer debate entre Abbott y su adversaria demócrata Wendy Davis, siendo también el primer debate en la frontera entre candidatos a gobernador del estado desde 1998, cuando Bush comenzó a cortejar a los hispanos durante su candidatura presidencial.

Abbott no necesita ganar los votos del valle --y es casi seguro que no lo hará-- para llegar a la mansión del gobernador, pero está haciendo la tarea para los republicanos en un estado con una población hispana de rápido crecimiento que vota tradicionalmente por los demócratas.

"El hecho de que esté realizando algo que no tiene que hacer es extremadamente inusual", dijo Lionel Sosa, un republicano y estratega que ayudó a Bush a ganar 44% de los votos hispanos durante su reelección presidencial en 2004. "Si él no repara la marca en Texas, ¿quién lo hará?".

Los demógrafos pronostican que los hispanos representarán la mayoría relativa entre los residentes de Texas en 2020. Su fortaleza electoral, sin embargo, no ha seguido el ritmo de su rápido crecimiento: en 2012 en Texas, la presentación a las urnas entre los hispanos en edad de votar fue de 39%, en comparación con 61% de los votantes blancos no hispanos, según cálculos de la Oficina del Censo de Estados Unidos. En la pasada elección para gobernador, sólo una cuarta parte de los votantes hispanos del Valle emitió su sufragio.

Abbott enfrenta una dura batalla contra la división demográfica.

Las medidas republicanas que Abbott ha respaldado han sido vistas como hostiles para los hispanos, y se han sentido de manera particular en la frontera sur de Texas. Una de cada tres personas de la región viven en o debajo de la línea de pobreza federal, y el gobernador Rick Perry se niega a expandir el programa gubernamental de asistencia médica para pobres y discapacitados Medicaid.

Abbott también ha apoyado el despliegue de 1.000 efectivos de la Guardia Nacional en la frontera para impedir la inmigración ilegal, medida que el presidente de México Enrique Peña Nieto calificó la semana pasada como "condenable".

También libra una batalla en las cortes para mantener vigente una nueva ley estatal que obligó al cierre de la única clínica para abortos en casi 500 kilómetros (300 millas). Aun cuando la economía de Texas marcha bien, es más difícil verlo así a lo largo de la frontera, donde la tasa de desempleo de cerca de 10% es casi el doble que el promedio estatal.

Hay mucho escepticismo y desconfianza hacia los republicanos.

"Hay una gran desconexión entre ciudades en Dallas y Houston en términos de lo que ocurre en el Valle", dijo Ann Williams Cass, directora ejecutiva de Proyecto Azteca, que apoya a familias de bajos ingresos. "Creen que no hay más que un montón de personas indocumentadas que necesitan servicios migratorios. No es así".