Chile: tres detenidos por atentado en el metro

Tres miembros de una célula anarquista sospechosos de participar en el peor ataque con explosivos en Chile en más de dos décadas han sido arrestados, informaron el jueves las autoridades, lo que generó nueva atención sobre un movimiento que ha atraído a miles.

Se sospecha que uno perpetró el atentado y los otros dos fueron sus cómplices, dijo el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, que no dio a conocer sus nombres. Los tres sujetos niegan haber hecho nada malo, señaló el abogado defensor Eduardo Camus.

La explosión a la hora del almuerzo el 8 de septiembre desperdigó metralla en una atestada zona comercial subterránea conectada con el metro de la capital y dejó 14 heridos, hecho que sacudió a los chilenos, hasta entonces inquietamente acostumbrados al ruido de pequeñas bombas nocturnas que causaban poco daño.

El fiscal nacional Sabas Chahuán informó el jueves que los sospechosos forman parte de una "célula anarquista acotada", sin mencionar grupos o posibles motivos.

Las autoridades dijeron que los detenidos también podrían estar implicados en una bomba colocada en otra estación del metro en Santiago el 12 de julio, la cual causó daños materiales pero ningún herido.

Una declaración publicada el jueves en un sitio anarquista en nombre de la fracción "Conspiración de las Células del Fuego" se adjudicó ambos ataques, pero insiste en que el grupo trató de evitar lesionados.

"Sepan que dimos aviso al 133 (el número de emergencia) más de 10 minutos antes de la detonación, esperando que la policía reaccionara evacuando el lugar, pero hicieron caso omiso a esta información detonando el artefacto y causando varios heridos, los cuales lamentamos. Dejamos en claro que nuestro objetivo no eran los consumidores y/o trabajadores, sino las estructuras, propiedades y esbirros del poder", afirman.

El grupo describe el blanco como "el subcentro de escuela militar. Un centro comercial de la burguesía".

Hay varios grupos llamados Conspiración de las Células del Fuego en otros países. El Departamento de Estado ha clasificado como organización terrorista a una célula griega del movimiento.

La explosión de este mes fue la primera de unos 200 atentados a lo largo de la década pasada de los que se sabe dejaron gravemente lesionados a peatones en una de las capitales más seguras de América Latina.

Las autoridades han atribuido muchos de esos ataques a grupos anarquistas escindidos de otros. A lo largo de los años algunos se han adjudicado la responsabilidad de las bombas de fabricación casera y pronuncian exigencias que van desde el fin a la intervención estadounidense en Afganistán hasta la liberación de anarquistas chilenos encarcelados por un atentado con bomba en España.

Muchos de los ataques tienen el mismo tipo de bomba: un extintor parcialmente lleno de pólvora. Pero el único fallecimiento conocido, y la única lesión grave adicional, los han sufrido dos individuos que se dicen anarquistas y son sospechosos de intentar plantar explosivos.

Mauricio Morales, un universitario de 27 años, murió cuando la bomba que llevaba en su mochila estalló en 2009. Luciano Pitronello, de 22, perdió una mano mientras manipulaba un explosivo afuera de un banco. Posteriormente fue absuelto de terrorismo, pero fue declarado culpable y sentenciado a arresto domiciliario por conducir con placas falsas y transportar material explosivo.

"En los episodios donde se han visto ataques de bomba, los sujetos han sido conectados al mundo anárquico", explicó Mauricio Fernandez, director de la unidad de crimen organizado de la fiscalía nacional. "El vínculo no es menor".

Fernandez señaló que los integrantes de los grupos más violentos por lo general son veinteañeros y muchas veces se mezclan con anarquistas pacíficos en edificios tomados por invasores de terrenos.

El atentado del 8 de septiembre también desató críticas de algunos anarquistas, que difieren en el tipo y el alcance de la violencia necesaria para derribar lo que ven como estructuras opresivas de poder a nivel local y global.

"El anarquismo es una respuesta de la clase oprimida frente a las injusticias del capitalismo. Por eso, ninguna acción anarquista puede estar dirigida a dañar trabajadores o trabajadoras", afirmó en Facebook el grupo Corriente Revolución Anarquista. "Repudiamos la explosión ocurrida en el Subcentro de una estación del Metro".

En Chile, como en gran parte del mundo, el anarquismo surgió en el siglo XIX y desempeñó un papel crucial en el movimiento de los trabajadores, dijo Sergio Grez, profesor de historia en la Universidad de Chile y autor del libro "Los anarquistas y el movimiento obrero".

Su influencia comenzó a menguar después que los gobiernos aprobaron leyes que protegían a los trabajadores y los marxistas ortodoxos se fortalecieron. Pero el movimiento ha resurgido en los últimos años.

En Chile, algunos grupos anarquistas han tornado protestas pacíficas en campos de batalla callejeros al arrojar piedras, bombas de gases e incluso ácido a la policía.

Melissa Sepúlveda, anarquista y presidente de la federación estudiantil de la Universidad de Chile, ha denunciado la violencia en las protestas, al tiempo que rechazó que algunos estudiantes puedan estar vinculados con el atentado de septiembre.

Grez se mostró escéptica de que los anarquistas hayan estado involucrados en el ataque con bomba, ya que una agresión que lesiona a ciudadanos estaría fuera de lugar en gente que busca apoyar a la clase obrera y a los ciudadanos en general.

"Hacer una amalgama entre anarquismo y terrorismo no es sólo un profundo error historiográfico, sino también una operación con fines políticos", afirmó.

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Luis Andrés Henao está en Twitter como: https://twitter.com/LuisAndresHenao