Huida de la ONU abre nueva era en frontera israelí

Una misión internacional de Naciones Unidas ha supervisado durante cuatro décadas los tranquilos Altos del Golán, ofreciendo un símbolo de estabilidad entre enemigos acérrimos al vigilar el cumplimiento de una tregua entre Israel y Siria.

Pero con Siria inmersa en la guerra civil y las propias fuerzas de paz convertidas en objetivo de los rebeldes vinculados a al-Qaida, la misión de observadores de la ONU ha empezado a desarmarse, poniendo en duda su futuro y las perspectivas de paz en esta accidentada zona de Oriente Medio.

Desde que Israel arrebató a Siria los Altos del Golán en la guerra de 1967, se ha considerado que la clave para cualquier acuerdo de paz era una retirada de este altiplano de importancia estratégica. Pero conforme Siria se desmorona, las posibilidades de que Israel renuncie a la zona --una idea que nunca fue muy popular entre los israelíes-- parecen disminuir cada día.

El colapso de la misión internacional conocida como UNDOF es un claro reflejo de la incierta situación de la frontera, y a los ojos de muchos israelíes, subraya por qué no pueden ceder el Golán.

La misión sufrió su último golpe este mes, cuando el Frente Nusra, vinculado a al-Qaida, capturó el estratégico paso fronterizo de manos de UNDOF, hizo huir a un contingente filipino de tropas de paz hacia Israel y tomó como rehenes a 45 efectivos de la misión procedentes de Fiyi.

Aunque los rehenes fueron liberados indemnes dos semanas más tarde, aquel fue el cuarto secuestro de tropas de paz desde marzo de 2013, y varios países han retirado a sus tropas de la misión.

La misión de la ONU, de 1.200 efectivos, está ahora principalmente refugiada en el campamento Ziuani, una base situada justo en el borde del territorio controlado por Israel de los Altos del Golán. Los soldados prácticamente han dejado de patrullar esa frontera extraoficial, la carretera al cercano poblado sirio de Quneitra está bloqueada con alambre de espino, y los campos frente a la base están ennegrecidos por los fuegos provocados por las rondas de mortero lanzadas desde el lado sirio.

Con el estado sirio hecho jirones, la viabilidad de UNDOF está ahora en tela de juicio.

"Su mandato ya no es relevante", dijo Stephane Cohen, ex enlace militar israelí con la misión. "Están allí para supervisar un acuerdo entre dos países, Israel y Siria, y en la práctica ya no hay Siria".

Las negociaciones registradas en los últimos años sobre una posible entrega parecen ahora historia antigua, con las tropas de Asad sumidas en una encarnizada guerra civil en la que han muerto al menos 190.000 personas.

Israel se ha quedado mayormente al margen del conflicto sirio, pero los líderes israelíes parecen cada vez más preocupados por la posibilidad de que rebeldes próximos a al-Qaida ocupen los terrenos elevados al norte de Israel.

Esa perspectiva ha eliminado la idea de una retirada israelí de la zona, señaló Eyal Zisser, experto en Siria de la Universidad de Tel Aviv. Todo lo que puede hacer ahora Israel es "sentarse en silencio, mantener la distancia y confiar", dijo.

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Heller está en Twitter como @aronhellerap