Debaten presuntos nexos de Uribe con paramilitares

El senador y exmandatario Alvaro Uribe fue el miércoles centro de un acalorado debate en el Senado donde fue señalado de presuntos nexos con el paramilitarismo y el narcotráfico, lo que desmintió al tiempo de dirigir su artillería incluso contra el presidente Juan Manuel Santos.

El senador Iván Cepeda, promotor del debate, hizo un recorrido por la trayectoria política de Uribe desde que a principios de los años 80 se desempeñó como director de la estatal Aeronáutica Civil.

El debate se realizó ante la segunda comisión del Senado, pero antes de la intervención de Cepeda, Uribe se ausentó de la sala por más de una hora, sin oír la exposición del senador acusador.

Uribe explicó que se retiraba transitoriamente para dirigirse a la Corte Suprema de Justicia a radicar pruebas "de la mayor importancia en relación con este nuevo evento difamatorio promovido por el grupo terrorista de las FARC".

En su exposición, Cepeda dijo que Uribe entregó licencias de aviación a narcotraficantes, como a Luis Carlos Molina Yepes, quien terminó condenado por la muerte en 1986 del periodista Guillermo Cano, director del diario bogotano El Espectador.

Cuando regresó, Uribe se hizo cargo de las afirmaciones de Cepeda, y afirmó no haber cometido irregularidad alguna cuando estuvo en la Aeronáutica Civil, y, según él, los organismos de control "no encontraron mérito" para continuar con las investigaciones.

En tono airado, el exmandatario indicó que "yo no fui amigo de Luis Carlos Molina ni hice negocios con él", y demandó respeto hacia su persona ante lo que calificó de suspicacias para vincularlo con la muerte de Cano.

Adujo haber tenido una gran amistad con Cano "y él conoció la honorabilidad de mi carrera pública".

Cepeda exhibió un documento en el que, a inicios de los años 80, el exmandatario habría hecho parte de la junta directiva de una empresa en la que también figuraba Molina. Uribe desmintió esa afirmación.

El senador acusador también indicó que Uribe le concedió una licencia de aviación a un integrante de la familia Cifuentes Villa, cuya mayoría de miembros fueron asesinados, huyen de la justicia o están presos en Estados Unidos por narcotráfico.

Cepeda afirmó que cuando Uribe era gobernador de su natal departamento de Antioquia (1995-1997) se propuso a impulsar y a apoyar las llamadas Convivir, unas cooperativas de seguridad privadas que con el tiempo en su mayoría terminaron aliadas con grupos de justicia privada.

En concepto de Cepeda, de ese fenómeno han dado cuenta exjefes paramilitares como Salvatore Mancuso.

En mayo de 2008, sin embargo, Uribe extraditó a Estados Unidos a todos los jefes paramilitares --incluido Mancuso-- por lazos con el narcotráfico. Uribe no ha negado haberse visto con Mancuso en un par de oportunidades, pero, según dijo, antes de que éste se convirtiera en paramilitar.

El expresidente ha afirmado que todas las acusaciones de los cabecillas paramilitares en su contra hacen parte de una campaña de venganza por el hecho de haberlos extraditado.

Cepeda, finalmente, explicó que contra Uribe hay actualmente 84 investigaciones en la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, "que duermen el sueño de los justos". Asimismo, que la Fiscalía adelanta en su contra siete indagaciones preliminares y una la Corte Suprema de Justicia.

En concepto de Cepeda, la justicia colombiana necesita determinar al menos "si en el entorno de Alvaro Uribe ha funcionado activamente un aparato criminal que ha ido mutando en el tiempo...".

Respecto de las cooperativas Convivir, Uribe reconoció que siendo gobernador las defendió, aunque advirtió que siempre ha sido partidario de que el monopolio de las armas sólo lo debe tener el Estado.

En su alocución, Uribe aludió incluso al presidente Juan Manuel Santos, quienes luego de ser aliados políticos, se han convertido en adversarios irreconciliables

"El presidente Juan Manuel Santos es promotor de este debate", apuntó Uribe.

Finalmente Uribe calificó a Cepeda de "mentiroso consumado" y "aliado del grupo terrorista de la FARC" (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), y dijo que el congresista de izquierda ha presionado a testigos para que declaren en su contra.

En principio Cepeda pretendía que el debate sobre Uribe se diera en el pleno del Senado, lo cual le fue denegado. Posteriormente se le permitió hacerlo ante la comisión segunda del Senado, de 13 miembros, que trata sobre seguridad nacional y relaciones internacionales. Por la importancia del debate se utilizó la sala plenaria del Senado.