Un estudio señala desafíos de Sandy en hospitales

Cuando la supertormenta Sandy golpeó el nordeste de Estados Unidos hace casi dos años, los hospitales se encontraron con aumento de pacientes, fallos de suministros de energía y empleados que no podían llegar a trabajar, problemas que según un nuevo informe federal, no estaban preparados para gestionar.

El departamento estadounidense de Salud y la Oficina del Inspector General de Servicios Humanos publicaron un estudio el miércoles sobre los preparativos y la respuesta de emergencia durante la tormenta en 172 hospitales de las zonas más afectadas de Nueva York, la mayor parte de Connecticut y toda Nueva Jersey.

El informe, basado en sondeos en los hospitales y visitas personales a 10 centros, determinó que el 89 por ciento de ellos sufrieron "desafíos críticos" como fallos eléctricos y de comunicaciones, así como problemas para conseguir suficiente combustible o camas.

La mayoría de los hospitales, según el informe, fueron advertidos en los tres años anteriores a la tormenta por deficiencias relacionadas con la preparación y respuesta a emergencias. En muchos casos, las cuestiones mencionadas por las organizaciones de acreditación fueron las mismas que causaron problemas durante la tormenta.

Cuando llegó la tormenta, casi la mitad de los hospitales tuvo problemas con la electricidad. Y la mitad de los que se quedaron sin energía tuvo problemas con los generadores de emergencia.

Además, los hospitales dijeron que algunos trabajadores no tenían la formación o experiencia adecuada para trabajar sin electricidad, de modo que las enfermeras tuvieron que aprender sobre la marcha a hacer tareas como calcular sin tecnología las dosis de tratamientos para administración por vía intravenosa.

Los problemas no eran sólo de los hospitales, según los investigadores. Algunas comunidades no habían considerado las necesidades de los centros sanitarios en sus planes de emergencia, por ejemplo.

En algunos lugares se permitió a médicos y enfermeras utilizar carreteras cerradas por el desastre, pero otros empleados necesarios, como de mantenimiento y seguridad, no pudieron hacerlo.

Casi la mitad de los centros recibieron muchos más pacientes de lo normal, incluyendo pacientes de otros hospitales, centros de diálisis y dispensarios de metadona que cerraron por la tormenta. También llegaron pacientes con problemas crónicos que requerían ayuda importante pero relativamente menor, como enchufes donde conectar botellas de oxígeno. Según los hospitales, algunos de estos pacientes habrían estado mejor atendidos en refugios.

Irwin Redlener, director del Centro Nacional de Preparación de Desastres en la Universidad de Columbia, dijo que algunos procedimientos hospitalarios se han actualizado desde Sandy, pero hay una cierta confusión sobre quién debería coordinar los planes entre hospitales.

"Puedes plantearte hacerlo de muchas maneras diferentes", dijo. "Lo peor es no hacerlo".

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En internet

El informe: http://1.usa.gov/1wo9bcD

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