Suecia: elecciones con incertidumbre

Un partido sueco de ultraderecha que exige una fuerte reducción en el flujo inmigratorio ha duplicado con creces su apoyo en una elección parlamentaria.

Paradójicamente, el avance de los ultraderechistas Demócratas Suecos significa que el gobierno nacional presumiblemente girará hacia la izquierda, puesto que muchos de los nuevos votantes de aquel partido se alejaron de la coalición de centroderecha del primer ministro Fredrik Reinfeldt. Eso deja a los social demócratas de Stefan Lofven y sus socios menores como los candidatos a recibir más votos en la elección del domingo.

He aquí un vistazo a la oscilante situación política sueca:

LLEGA UN NUEVO GOBIERNO

La coalición de Reinfeldt de cuatro partidos, conocida como la Alianza, se retira después de ocho años de reducciones impositivas y políticas favorables al mercado que, según los críticos, ha erosionado el sistema de bienestar nacional. El primer ministro dijo que renunciaba el lunes.

La Alianza perdió 31 bancas en el parlamento de 349 miembros, lo que despeja el camino para que los social demócratas inicien las gestiones para formar un nuevo gobierno.

Pero no será fácil. Aun con el apoyo de los pequeños partidos Verde e Izquierda, el bloque solo sumaría 158 bancas en el parlamento, diecisiete menos de las necesarias para una mayoría.

SURGIMIENTO DE LA ULTRADERECHA

Los partidos de ultraderecha con una agenda antiinmigrante han ganado terreno en Europa desde hace más de una década. Suecia fue la excepción hasta hace cuatro años, cuando los Demócratas Suecos entraron en el parlamento.

Nacido de un movimiento nacionalista radical con vínculos neonazis, el partido de los Demócratas Suecos ha suavizado su retórica y expulsado a miembros abiertamente racistas. El domingo pasó de las 20 bancas que tenía a 49 para erigirse en el tercer partido más numeroso en el parlamento sueco.

Este año, Suecia espera aceptar hasta 80.000 personas en busca de asilo procedentes de Siria, Eritrea, Irak y Afganistán, entre otros países. Las encuestas indican que un 40% de los suecos quiere menos inmigrantes.