Piden investigar ataque aéreo en Irak

Un grupo de defensa de los derechos humanos con sede en Nueva York ha pedido una investigación sobre un ataque aéreo iraquí ocurrido cerca de una escuela que albergaba a familias desplazadas y en el que murieron 31 civiles, incluidos 24 niños.

El nuevo primer ministro ordenó un día antes cesar los ataques con artillería sobre zonas pobladas en poder de milicias para reducir las bajas de civiles.

Human Rights Watch dijo el domingo en un comunicado que tres sobrevivientes de esa acción aérea que tuvo lugar el 1 de septiembre afirmaron que no había combatientes rebeldes en la zona cuando ocurrieron los hechos.

El ataque ocurrió en el poblado de al-Alam, a muy poca distancia al norte de la ciudad de Tikrit, capturada en junio por extremistas del grupo Estado Islámico. El comunicado indica que 41 personas más sufrieron heridas.

Tres sobrevivientes entrevistados por HRW vía telefónica dijeron que en la escuela se refugiaban unas 70 personas de la numerosa familia Jurefat, quienes desde dos meses antes se encontraban ahí tras escapar de Tikrit. Dijeron que no había milicianos ni equipo militar dentro o cerca de la escuela al momento del ataque.

Autoridades iraquíes no estuvieron disponibles de inmediato para hacer declaraciones sobre el particular pero el informe señala que de acuerdo con el gobierno el piloto disparó a un auto que se creía transportaba combatientes y explosivos, y pasaba cerca de la escuela, lo que causó "una explosión mucho más intensa que la normal".

El asesor especial de HRW, Fred Abrahams, dijo que el grupo Estado Islámico "es increíblemente brutal pero eso no es excusa para lo que está haciendo el gobierno". Pidió a los aliados de Irak en la guerra contra extremistas "presionar a Bagdad para detener esta clase de violencia".

El sábado, el recién electo primer ministro Haider al-Abadi ordenó a las fuerzas de seguridad detener el bombardeo de áreas en poder de milicianos para evitar la pérdida de vidas de "víctimas inocentes" mientras las fuerzas armadas pelean para recuperar pueblos y ciudades tomados por el Estado Islámico a principios de este año.

Acusó a los milicianos de usar a civiles como escudos humanos para detener el avance de las fuerzas de seguridad iraquíes, pero prometió que continuarán las operaciones militares contra el grupo escindido de al-Qaida, que se apoderó de grandes territorios de Irak en junio mediante una ofensiva sin precedentes.

Horas después de que se diera a conocer el comunicado de HRW cuatro misiles impactaron el hospital de la ciudad de Faluya, en poder de las milicias, ubicada 65 kilómetros (40 millas) al oeste de Bagdad que está rodeada de tropas del gobierno. Un empleado sufrió heridas, dijo un doctor que pidió el anonimato porque no estaba autorizado a hablar con los medios. Se desconocía quién fue responsable del ataque.