Turquía busca papel secundario en coalición OTAN

Turquía es la gran potencia musulmana ante los conflictos en Irak y Siria, así que podría esperarse que asumiera un papel principal en la coalición de la OTAN anunciada este mes para combatir al grupo Estado Islámico.

En cambio, ha dicho a sus aliados que se quedará discretamente en segundo plano, manteniendo a sus soldados fuera de las operaciones de combate e incluso declinando permitir a la OTAN que emplee sus bases o territorios para lanzar ataques.

Esa reticencia procede de dos dilemas: el grupo Estado Islámico tiene en su poder a docenas de rehenes turcos, incluyendo diplomáticos, y Ankara es reacia a dar alas a su rebelde minoría curda en la batalla contra los enemigos Estado Islámico en Irak.

La posición de Turquía es complicada debido a su postura en favor de derrocar al régimen sitio de Bashar Assad, lo que llevó a tolerar que combatientes islamistas contrarios a Asad se refugiaran en su lado de la frontera con Siria, y podría haber dado algo de respiro a Estado Islámico en Turquía. Ahora, el país se ha visto forzado a enfrentarse a la amenaza que supone el grupo.

Los temores occidentales de que Turquía estuviera tolerando de forma tácita al grupo Estado Islámico se han visto aliviados por las duras declaraciones del país condenando al grupo, así como por sus medidas para controlarlo, como la expulsión de supuestos simpatizantes de Estado islámico.

Pero aunque expresan su apoyo a Turquía en público, los aliados de la OTAN señalan con discreción que les gustaría ver más acción de su aliada.

Principalmente, les gustaría ver a Ankara estrechar sus controles de frontera, detener el flujo de combatientes que cruzan Turquía desde países occidentales y Oriente Medio, y acabar con el contrabando de petróleo desde Siria que financia a Estado Islámico.

También podrían beneficiarse de una cooperación de inteligencia más estrecha, y posiblemente del uso de la base aérea de Incirlik en el sur de Turquía para lanzar ataques contra el grupo islamista.

Sinan Ulgen, ex diplomático turco que preside el Centro para Estudios Económicos y de Política Exterior en Estambul, admitió que al principio del conflicto sirio, Turquía tardó en reconocer la amenaza del grupo Estado Islámico, mirando a otro lado por lo que describió como "ceguera estratégica". El experto señaló que Turquía empleó todos sus recursos para fomentar el cambio de régimen, incluyendo no prestar atención a yihadistas. Sin embargo, el país ha cambiado su política.

"La razón fundamental tras el cambio de comportamiento (de Turquía)", dijo, "es el hecho de que Ankara ve de forma mucho más clara de que (el grupo Estado Islámico) es una amenaza de seguridad para Turquía".

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El periodista de Associated Press Raphael Satter en Londres contribuyó a este despacho.

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Desmond Butler está en Twitter como https://twitter.com/desmondbutler