Alianza entre EEUU y Egipto continuará

La Casa Blanca se prepara renuentemente para aceptar a un gobierno egipcio que podría tener una democracia sólo de nombre, dos años después de que Estados Unidos apoyara el derrocamiento del dictador Hosni Mubarak en nombre del respaldo al voto popular.

Washington todavía conserva la esperanza de que los líderes interinos apoyados por el ejército egipcio cedan el poder una vez que se lleven a cabo las elecciones previstas para el próximo año y se forme un gobierno incluyente bajo una constitución redactada ante el público.

Sin embargo, si eso no sucede --la sangrienta represión del ejército contra los opositores políticos de la semana pasada debilita esas esperanzas_, el gobierno del presidente Barack Obama no puede permitirse el lujo de distanciarse incluso de un Egipto autoritario.

"No creo que la Casa Blanca se encontrara bajo la ilusión de que una especie de sistema liberal y progresista fuera a surgir de las cenizas de la dictadura en Egipto", dijo Tamara Cofman Wittes, quien se desempeñó como subsecretaria adjunta de Estado de 2009 a 2012.

Dijo que la Casa Blanca tiene que desarrollar una estrategia a largo plazo para impulsar a Egipto, actualmente gobernado por el ejército, en una dirección democrática.

"Esto no se trata de conseguir una democracia ideal", dijo Wittes, ahora directora del Centro Saban para Política de Oriente Medio en la Brookings Institution en Washington. "Es porque no habrá estabilidad en Egipto sin un gobierno más incluyente".

El ejército egipcio, en respuesta a la agitación popular en torno a las políticas del presidente Mohamed Morsi --electo democráticamente_, derrocó al gobierno civil el 3 de julio, tras lo cual armó un gobierno interino y convocó a elecciones a principios del año próximo.

Funcionarios estadounidenses creen que podrían pasar meses, y quizás años, para que el gobierno egipcio resuelva la agitación interna que comenzó con los levantamientos populares de la Primavera Árabe en 2011 que derrocaron a Mubarak. Desde entonces Washington ha estado trabajando más estrechamente para promover la democracia en ese país que en años anteriores.

Desde hace tiempo Egipto ha sido un aliado clave de Estados Unidos, en gran parte debido a su acuerdo de paz con Israel, el acceso al Canal de Suez y los esfuerzos para combatir el terrorismo, en particular en la península del Sinaí.

La Casa Blanca recibió con beneplácito la elección de Morsi el año pasado como el primer líder de Egipto elegido democráticamente.

Sin embargo, su relación con Obama se enfrió porque su gobierno islamista conservador sólo ofreció un tímido apoyo a las libertades de las mujeres, sus partidarios de la Hermandad Musulmana atacaron a manifestantes, y surgieron antiguos comentarios de Morsi refiriéndose a los judíos como "sanguijuelas" y "cerdos".

Obama está revisando la relación de Estados Unidos con Egipto, y en una entrevista con la cadena CNN transmitida el viernes pasado dijo que "no hay duda de que no podemos volver a nuestra relación como si nada, dado lo que ha pasado".

Sin embargo, los funcionarios de Estados Unidos dijeron que la democracia sigue siendo una posibilidad para Egipto, aunque quizá tome más tiempo en surgir de lo que los líderes estadounidenses esperaban.

Está previsto que la Casa Blanca anuncie pronto --incluso podría ser esta semana-- que suspenderá el envío de helicópteros Apache a Egipto, valorados en cerca de 500 millones de dólares. Estados Unidos ya suspendió la entrega de cuatro cazas F-16 y canceló ejercicios militares con las fuerzas egipcias en un reproche a sus dirigentes.

Sin embargo, ha seguido enviando piezas de repuesto para sistemas de armas estadounidenses utilizados por las fuerzas egipcias, y no tiene planes de cancelar la entrega de ayuda por millones de dólares a las organizaciones no gubernamentales ni los fondos para ayudar a impulsar la democracia y el estado de derecho en Egipto.

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Lara Jakes está en Twitter como: https://twitter.com/larajakesAP