Critican costo de casas de Patrulla Fronteriza

Algunos vecinos le dicen Sesame Street. Otros lo llaman Legoland.

Se refieren a las viviendas de colores brillantes y con forma de caja construidas por el gobierno federal para los agentes del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza que trabajaron en este pequeño pueblo y en sus alrededores, cerca de la frontera con México.

Las casas, algunas de color azul brillante, otras de color salmón, están alineadas en dos filas sobre una colina cerca de la plaza histórica de Ajo. Han sido una causa de disputa para los vecinos y ahora para los investigadores federales, que afirman que el gobierno gastó cerca de 700.000 dólares por casa en una ciudad donde la vivienda promedio cuesta menos de 90.000 dólares.

El informe del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional reveló que el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza derrochó unos 4,6 millones de dólares en nuevas casas y casas rodantes. La agencia ha gastado cerca de 17 millones de dólares en los terrenos, 21 viviendas de dos y tres habitaciones y 20 casas rodantes. La construcción se terminó en diciembre de 2012.

Los críticos lo consideran un clásico caso de derroche gubernamental.

"Mi opinión es que gastaron demasiado dinero en las casas. Es ridículo", dijo Ernie Crowell, un jubilado que fue uno de los pocos vecinos que se quedó en el pueblo después que la mina se cerró a mediados de la década de 1980.

La agencia inició el proyecto después de prever la necesidad de más viviendas para agentes mientras la Patrulla Fronteriza duplicaba su personal del año 2004 al 2008. Pero quienes se oponían cuestionaron la necesidad de construir nuevas casas en Ajo ante la existencia de casas disponibles en el pueblo.

Linda Sharp, una agente inmobiliaria que divide su tiempo entre Alaska y Ajo, dijo que el gobierno decidió construir casas no porque hubiera escasez, sino porque las estructuras no cumplían las normas de los agentes. Muchas de las casas en Ajo son antiguas y no siempre cuentan con las comodidades que ofrece una casa nueva.

"Siempre ha habido casas suficientes en Ajo, siempre", dijo Sharp. "Yo soy contribuyente, ¿y me vienen a decir que la casa no es lo suficientemente buena para sus trabajadores?"

El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza señaló que aunque la agencia está de acuerdo con las recomendaciones hechas en el reporte, pone en duda la manera en que el inspector general calculó el costo de cada casa nueva y casa rodante el considerar que el método "compara manzanas con naranjas".

En un comunicado, la agencia subrayó que por lo general deja que los trabajadores dependan del mercado de viviendas privadas, pero que Ajo fue una excepción a la regla dado el aislamiento del pueblo y la falta de casas apropiadas. La agencia agregó que las viviendas se construyeron de acuerdo con las normas del gobierno.

El portavoz Jim Burns dijo que la agencia sigue comprometida a brindar vivienda rentable de calidad para personal de seguridad y sus familias en una frontera conflictivas. Burns se negó a decir el viernes cuántas de las casas están ocupadas.

El pueblo de menos de 4.000 habitantes y ubicado al suroeste de Phoenix genera poco empleo y económicamente depende en parte del turismo que se dirige a México. Ajo también atrae a muchas personas de otras latitudes que sólo viven allí durante el invierno.