Gobierno y manifestantes acuerdan mesa

El presidente Juan Manuel Santos y líderes de pequeños agricultores acordaron el lunes iniciar negociaciones para poner fin a un paro de una semana, pero los bloqueos viales de los manifestantes se mantendrán.

Las dos partes hicieron un "pacto de no agresión" y acordaron que las negociaciones comenzarán el martes con representantes de los pequeños agricultores de los tres departamentos que más protestas han escenificado y que llevaron al presidente a buscar el encuentro: los cultivadores de papa, cebolla y productores de leche en los centrales departamentos de Boyacá y Cundinamarca, y los de Nariño, al sur.

Santos, que la semana pasada ignoró en sus apariciones públicas el tema del paro, se disculpó públicamente y dijo que desconocía que el Ministerio de Agricultura incumplió acuerdos hechos a principios de año.

"De ninguna manera quería yo...subestimar las reclamaciones justas de los campesinos de Boyacá, de Cundinamarca, de Nariño", dijo Santos en una declaración a la prensa junto a los líderes de la protesta.

"Si fue malinterpretada mi frase...pues yo en eso ofrezco disculpas", añadió el mandatario al referirse a que había indicado que no existía tal paro agrario nacional y que sólo hizo referencia a que la protesta no tocó otros de los 32 departamentos de Colombia ni otros sectores agrícolas.

Va a haber "una especie de pacto de no agresión... la policía no van hacer ningún tipo de acción", destacó el presidente, que solicitó la reunión el lunes por la tarde en la ciudad de Tunja, capital de Boyacá, unos 130 kilómetros al noreste de Bogotá.

Santos dijo también que había pedido investigar las denuncias de abusos policiales y que los agentes no podían excederse en el uso de la fuerza.

Las denuncias fueron hechas por voceros de los manifestantes como César Pachón, quien representa a los cultivadores de Boyacá, un departamento donde al menos la mitad de sus 1,2 millones de habitantes se dedican a cultivos como papa, cebolla, arvejas, entre otros, de ahí que sean los que más bloqueos han mantenido.

Pachón, al lado del mandatario, agradeció el gesto de la reunión, pero fue claro al decir que sólo cuando los cultivadores verán algún resultado de la mesa de negociación levantarían los bloqueos.

Aunque Pachón no dio detalles de qué tipo de resultado esperaban para poder levantar los bloqueos, indicó: "Espero que todos los campesinos estén en el pacto de no agresión" y no se produzcan incidentes.

Más temprano, Pachón dijo a la AP que los agentes han herido de bala a por lo menos siete campesinos en distintas localidades de Boyacá, donde dijo que 36.000 personas están en paro.

"La policía ha violado mucho los derechos humanos", dijo Pachón, de 30 años, ingeniero agrónomo que cultiva papa y cebolla, entre otros, cerca de Tunja.

Entre tanto, en la Plaza de Bolívar de Bogotá, al menos unas 2.000 personas, la mayoría estudiantes, protestaron al inicio de la noche haciendo sonar cacerolas en una manifestación en apoyo a los agricultores.

El lunes desde temprano y hasta casi al final de la jornada manifestantes y policías se trenzaron en batallas campales en esta localidad de Ubaté, en el departamento de Cundinamarca, vecino a Boyacá.

"Estamos peleando por una causa justa... tenemos derecho a mantener nuestro hogar, mantener nuestro hijos", dijo Antonio Rincón, de 51 años y trabajador en la minería de carbón en Ubaté.

"Tenemos derecho a comer", agregó Rincón a un costado de la vía a la entrada de Ubaté, localidad unos 80 kilómetros al norte de Bogotá y donde se escenificaron los enfrentamientos con las autoridades.

Unidades antimotines usaron bombas de gas lacrimógeno, carros blindados y agentes en motos para dispersar al grupo de manifestantes entre mineros y pequeños agricultores que respondieron con piedras y quema de llantas a la entrada de Ubaté. En equipo de fotógrafo y camarógrafo de la AP vieron al menos un agente herido en medio de la refriega en la carretera en una planicie de verdes parajes.

Los mineros artesanales, de carbón, oro, entre otros, están en paro desde el 17 de julio en reclamo de la derogación de un decreto emitido a fines del 2012 que permite a la policía destruir maquinaria en sitios de exploración y explotación que carezcan de título y licencias.

A la protesta minera, cuya intensidad se fue diluyendo con el paso de los días, se unió a partir del 19 de agosto el paro de pequeños cultivadores que demanda al gobierno subsidios oficiales porque dicen que están trabajando a pérdida debido a los altos costos de los fertilizantes, por ejemplo. Pero también piden que el gobierno reduzca la importación de productos agrícolas y rechazan tratados de libre comercio como el que rige desde el 2012 con Estados Unidos y otro con la Unión Europea.

Los cultivadores de papa, al menos 47.000 familias en Boyacá, y los que más fuertemente han protestado, no cesan en sus reclamos y realizan bloqueos intermitentes en distintas vías del departamento.

El Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, dijo por teléfono que en medio de la protesta en Boyacá se ha reportado desde la semana pasada la muerte de cuatro personas.

El gobierno, a través del ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, ha dicho que mantiene su ofrecimiento de entregar a los cultivadores de papa, por ejemplo, subsidios de unos 40.000 millones de pesos (unos 21 millones de dólares), pero que otras exigencias son casi imposibles de cumplir, como renegociar los tratados comerciales o cerrar las importaciones porque el país se expondría a represalias de los otros países.

Según el ministro, Colombia produce unas tres millones de toneladas anuales de papa, por ejemplo, y menos de 1% del consumo se importa.

Aunque en otras partes del país también ha habido interrupciones viales, la situación en Boyacá y poblados de Cundinamarca son los de mayor intensidad por su carácter eminentemente agrícola y porque los voceros de los productores mantienen que ya el gobierno les incumplió acuerdos, como la entrega de subsidios de unos 21 millones de dólares, pactado tras un paro a inicios de año.