Comunistas ansían gobernación en Alemania

Un cuarto de siglo tras la caída del Muro de Berlín, una elección esta semana en Alemania pudiera mostrar si el país está listo para su primer gobernador estatal del partido descendiente de los comunistas de Alemania Oriental.

El opositor Partido de Izquierda espera romper 23 años de control de los conservadores en el gobierno del estado oriental de Turingia.

Aunque su partido emergió de la vieja guardia comunista, el candidato de la Izquierda Bodo Ramelow no se asemeja en nada a los políticos de la era soviética. Ramelow, de 58 años, es un protestante oriundo de Alemania Occidental que se fue al este cuando Alemania se reunificó en 1990 como funcionario sindical y más adelante se integró al predecesor comunista del Partido de Izquierda.

En su campaña ha ofrecido un lema tranquilizador: "No todo tiene que ser diferente, pero podemos mejorar mucho".

No obstante, su ascenso muestra cómo la incomodidad sobre los orígenes del partido ha amainado con los años. Los recuerdos de ese período se han desvanecido y el Partido de Izquierda, aunque sigue siendo más fuerte y mejor organizado en el este, se ha convertido en una fuerza política nacional moderna que adopta ideas tanto radicales como moderadas.

"En el 2014, no va a ayudar mucho mencionar el espectro del partido comunista ni el espectro de un gobernador del Partido de Izquierda", dijo esta semana Matthias Hoehn, alto dirigente del partido.

El partido se opone al envío de tropas al extranjero, propone disolver la OTAN y ha criticado las sanciones contra Rusia por la crisis en Ucrania.