Dignifican víctimas de violencia durante la guerra

En cumplimiento de una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el presidente Salvador Sánchez Cerén nominó el miércoles a un centro escolar con el nombre de tres víctimas infantiles de desaparición forzada durante la guerra civil.

El mandatario reconoció una vez más la responsabilidad del Estado por los deplorables hechos de violencia infligidos o consentidos por agentes del Estado en ese trágico período entre 1980 y 1992.

El virtud de la sentencia de la Corte Interamericana, dictada el 31 de agosto de 2011, sobre el caso "Contreras y otros versus El Salvador", se nominó Gregoria Herminia, Serapio Cristian y Julia Inés Contreras" al centro escolar de esa localidad de Tecoluca, a unos 50 kilómetros al este de la capital.

Según la Corte IDH, las desapariciones de Contreras, sus dos hermanos y otros tres menores "fueron perpetradas por miembros de las Fuerzas Armadas entre 1981 y 1983, las cuales se enmarcan en la fase más cruenta del conflicto armado en El Salvador y se insertan en el patrón sistemático de desapariciones forzadas de niños y niñas, quienes eran sustraídos y retenidos ilegalmente por miembros de las Fuerzas Armadas en el contexto de los operativos de contrainsurgencia, práctica que implicó, en muchos casos, la apropiación de niños y niñas e inscripción con otro nombre o bajo datos falsos".

A la ceremonia asistieron Gregoria Herminia, Serapio Cristian y la madre de estos, la señora María Maura Contreras, quien afirmó que sigue buscando a Julia Inés. La mujer recordó que cuando los militares le arrebataron sus hijos tenían entre cuatro años y cuatro meses.

La organización no gubernamental Probúsqueda que localizó a Gregoria Herminia y Serapio Cristian, también logró el recuento con sus familiares, pero Julia Inés sigue desaparecida.

Gregoria Herminia Contreras tenía cuatro años cuando fue separada de sus padres por un soldado que la adoptó a la fuerza, la registró con un nuevo apellido y la llevó a su casa en el occidente del país en momentos en que la guerra civil salvadoreña recrudecía.

Después de ser violada cuando tenía diez años, Gregoria Herminia huyó de la casa del militar, se fue a trabajar a la capital y después se logró establecer en Guatemala.

La historia de Serapio Cristian, es un poco diferente, fue ubicado en la misma zona de San Vicente con una familia que lo trató bien, Contrario al calvario que vivió su hermana.

El mandatario señaló que aún falta mucho que hacer, "pero ya comenzamos a hacer valer el pleno derecho de las víctima de conocer la verdad, de tener acceso a recursos judiciales y a recibir las reparaciones adecuadas".

Probúsqueda, fundada el 20 de agosto de 1994, por el sacerdote jesuita Jon Cortina junto a madres y padres que buscaban a sus hijos desaparecidos en las zonas de guerra, ha registrado 934 casos y ha logrado resolver 392. Buena parte de estos jóvenes localizados ya se ha reencontrado con su familia biológica.