Guatemala: preso millonario comparece ante juez

El capitán retirado del ejército guatemalteco Byron Lima Oliva, condenado por el asesinato de un obispo, fue llevado el martes ante un juez tras ser acusado de formar en la cárcel un imperio de millones de dólares a través de corrupción y amenazas.

La fiscalía y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, una entidad de Naciones Unidas que examina los cuerpos y aparatos clandestinos insertos en el Estado, investigaron desde 2013 a Lima Oliva y descubrieron un esquema de corrupción en las prisiones de Guatemala que ha llevado a la detención de Edgar Camargo, director del sistema penitenciario, Alejandra Reyes Ochoa, pareja de Lima, y a otras 11 personas que habrían formado parte de su estructura. Todos han sido acusados de lavado de dinero, asociación ilícita y tráfico de influencias.

Tras varias horas de acciones legales de abogados para evitar llevar a cabo la audiencia, esta inició el martes con las acusaciones del Ministerio Público que presentó un audio con escuchas de teléfonos móviles supuestamente propiedad de Lima.

En la mayoría de las escuchas telefónicas se oye la voz del reo Carlos Cermeño, también procesado junto a Lima, quién se contacta con el capitán retirado para coordinar los traslados de reos.

"Cobráles 5.000 dólares y 2.000 para vos" se escucha decir al capitán en los audios en referencia a los 7.000 dólares que según la fiscalía se cobraba por trasladar reos. Se cree que los 5.000 dólares fueron a parar a manos de Camargo.

En los audios, los reos incluso hablan en clave, y también se escucha cuando Cermeño explica que las comunicaciones sobre las negociaciones de los traslados de reos se pueden hacer a través de BlackBerry y WhatsApp.

Según Iván Velásquez, titular de la Comisión, Lima Oliva era visto como la autoridad de Pavoncito, la cárcel donde cumple una condena a 20 años. Otros reos acudían a él para solicitarle el traslado de prisioneros a un costo de 7.000 dólares en confabulación con las autoridades.

Otros de los "beneficios" que según la fiscalía Lima Oliva vendía dentro de prisión eran el ingreso y uso de teléfonos celulares, electrodomésticos y otras comodidades.

Lima Oliva fue condenado a 20 años de prisión por la muerte del obispo Juan José Gerardi y estaba a días de poder solicitar su excarcelación tras haber cumplido la mitad de su condena, pero con el nuevo proceso su libertad está en duda.

El militar retirado, de 44 años, ha negado las acusaciones y asegura que es víctima de un linchamiento político por parte del ministro de Gobernación por viejas rencillas entre ambos.

El juez Miguel Ángel Gálvez, a cargo del proceso, escuchará las declaraciones de los 14 procesados.

Se cree que la influencia de Lima Oliva rondó incluso los altos círculos de poder. Desde la prisión aportó a la campaña electoral del presidente Otto Pérez Molina confeccionando cientos de camisetas naranjas, el color del oficialista Partido Patriota, y aportó dinero en efectivo, según él mismo ha relatado.

Gerardi fue asesinado dos días después de presentar un informe sobre los excesos cometidos durante el conflicto armado interno en Guatemala entre 1960 y 1996. Según ese reporte 90% de esos excesos habían sido cometidos por el ejército.