Niños Cantores de Viena llegan a México renovados

Tienen más de 400 años de historia y su característico uniforme marinero casi cumple un siglo, pero aunque en la superficie los Niños Cantores de Viena se ven igual, por dentro se renuevan como institución con más integrantes de otros países y cambios en la dirección para sus profesores.

Este miércoles llegarán a México, al Teatro Metropólitan capitalino, por primera vez con dos integrantes mexicanos.

"Hace unos 13 años hubo un niño mexicano en el coro y ahora hay dos ... Antonio, de 11 años, cuyo padre es director y su madre es cantante", e Iván, de la misma edad, quien llegó por invitación de Antonio, dijo Gerald Wirth, el director artístico y presidente del coro, en una entrevista telefónica reciente con The Asssociated Press.

El coro está abierto a múltiples nacionalidades. En su historia hubo también un chico de padre guatemalteco y madre austriaca y algunos más de países asiáticos.

"El proceso de audición es muy sencillo: una audición con los padres y el niño para ver si están más interesados en cantar que en la fama", dijo Wirth. "Luego entran en un periodo de prueba y si todo funciona para el niño, para la familia y para la organización, son invitados".

Los pequeños estudian en una escuela especial donde reciben clases intensivas, ya que la mitad del año están de gira. Los niños que no sean parte del coro pueden entrar a la escuela, al igual que niñas, pero en el coro está limitado a los varones. "Si no, dejaría de ser un coro de niños", acotó Wirth.

A la hora de recibir clases deben estar preparados, pues todas son en alemán -- Antonio e Iván estudian así en la escuela del coro. En México, sin embargo, se invertirán un poco los papeles, pues todos los niños cantarán piezas folclóricas en español, como "El rey", "Cielito lindo" y "Corrido de Monterrey".

"Me parece excelente que los niños sientan realmente la música tradicional y su interpretación", dijo el director, al tiempo que acotó que constantemente tratan de incluir música regional en sus presentaciones. También interpretan música sacra, clásicos como Schubert y Mozart, así como canciones tradicionales austriacas.

Su uniforme marinero, con el que cantan desde la década de 1920, "se ha convertido en una especie de marca", dijo el director, "la gente del mundo reconoce que es el uniforme de nuestros niños".

En cuanto a los profesores, hoy en día no sólo aprenden música sino que reciben entrenamiento para trabajar con los pequeños. Tienen reuniones diarias que abarcan aspectos artísticos y sobre las dinámicas entre los chicos, y en algunos casos hay psicólogos para juntas cuando se tratan temas delicados.

En 2010 más de una decena de exintegrantes del coro denunciaron casos de acoso sexual y los directores prometieron apoyar a las víctimas.

"Lo primero que hicimos fue instalar una línea telefónica de apoyo, para la gente, incluso si no estaban en la organización, tenían la oportunidad de hablar y buscar ayuda", dijo Wirth. "Sentíamos que incluso si hubo un incidente que ocurrió hace muchos, muchos, años aun así nos sentíamos responsables y claro que queríamos ayudar".

Wirth admite que estar al frente de una organización con siglos de historia puede llegar a ser apabullante.

"A veces claro que sí, estar a cargo de una organización como la nuestra tiene muchísimos aspectos y trabajar con la gente, especialmente con los niños, con sus padres, todos los días es algo interesante", dijo.

With tiene la gran ventaja de saber muy bien lo que implican los diferentes niveles del coro. Él mismo fue un niño cantor.

"Fui integrante hace muchos años, la pasé muy bien y sigo siendo amigo de mi director y mis prefectos", dijo el director austriaco, quien ha estado al frente de la institución desde 2001. "También fui uno de los directores en los años 80, cuando era muy joven, y fui prefecto en otro coro de niños, he experimentado este tipo de organización desde ángulos muy diferentes".

De hecho, tenía 9 años cuando llegó a Viena e hizo su primera gira. Ahora escucha a pequeños de esa edad que le cuentan sus experiencias al cantar en diferentes partes del mundo.

"Cuando los chicos regresan de hacer sus primeras giras y tienen 10 u 11 años me cuentan de sus visitas a parques temáticos, o de subirse a la montaña rusa", relató. "Y cuando están mayores hablan del Carnegie Hall".