Preocupa a GB una posible Escocia independiente

Gavin Jones sólo tiene que observar los anaqueles de su local en la frontera inglesa con Escocia para saber que estará en problemas si los escoceses votan a favor de independizarse la próxima semana.

Después de la independencia, los bienes escoceses estarán sujetos a aranceles y es posible que los clientes tengan que pagar con dos monedas diferentes. Los negocios en Berwick-upon-Tweed, la ciudad más norteña de Inglaterra, podría verse de pronto presionada por costos de transacciones bancarias.

Los habitantes de este poblado no se consideran ni ingleses ni escoceses: después de todo, este enclave ha cambiado de manos 13 veces durante siglos. Sin embargo, no hay forma de escapar del hecho que la gente en Berwick se verá drásticamente afectada por el referendo del 18 de septiembre, al que sólo están convocados los escoceses. He aquí algunos escenarios que podrían ocurrir:

CAOS CONSTITUCIONAL

El Partido Laborista británico de tendencia izquierdista podría ser la mayor víctima política de la independencia. Los escoceses eligieron a 41 laboristas al Parlamento en 2010 y sólo a uno del Partido Conservador. Hay una broma local que dice que hay más pandas en el zoológico de Edimburgo que legisladores conservadores en Escocia.

Si hoy fueran las elecciones de mayo, eliminar los votos escoceses daría a los conservadores del primer ministro David Cameron un triunfo mayoritario de 37 asientos.

Esto podría ocasionar otra votación: la de si el Reino Unido debe salirse de la Unión Europea. Cameron prometió un referendo para tranquilizar a los electores preocupados por la inmigración e intromisión de Bruselas. Los escoceses son muy pro UE, por lo que perder esos votos podría debilitar la permanencia de Gran Bretaña.

Irse de la UE traería enormes consecuencias para Gran Bretaña. La comunidad europea garantiza libertad de movimiento de personas, bienes y dinero, una enorme ventaja para las empresas que quieren hacer negocios en todo el bloque, que con 500 millones de personas es la economía combinada más grande del mundo.

Si Gran Bretaña se sale, empresas multinacionales tendrían que sacar sus oficinas de Londres --desde Starbucks hasta algunos de los bancos más grandes del mundo-- tal vez busquen reubicarse, llevándose dinero y empleos consigo.

INCERTIDUMBRE FINANCIERA

Más inmediatamente, perder Escocia ocasionará incertidumbre financiera a Gran Bretaña los siguientes 18 meses, el tiempo que le tomaría a los escoceses cortar los lazos. En ese periodo, las autoridades tendrán que acordar si Escocia seguirá usando la libra como moneda, cómo dividir la deuda pública británica y los ingresos petroleros del Mar del Norte.

La cuestión de la moneda es la más turbia. Mientras los independentistas dicen que seguirán usando la libra, en Londres descartan una unión monetaria.

"Serán 18 largos meses", dijo Monique Ebell, economista del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social.

Esto podría afectar el valor de la libra, los inversionistas extranjeros podrían aplazar las decisiones importantes --como abrir una fábrica o contratar más gente, por ejemplo-- hasta que conozcan mejor los riesgos y costos.

La semana pasada el banco de inversión Goldman Sachs dijo que aunque no hay razón para que una Escocia independiente no pueda prosperar en el largo plazo, "en el corto y medio plazo, las consecuencias de un sorpresivo 'Sí' para la economía escocesa y más ampliamente para la británica, podrían ser severamente negativas".

Este lunes fue evidente el potencial de los problemas, cuando la libra se desplomó después de que una encuesta mostró que la campaña del "No" perdió su ventaja. La moneda se cotiza en 1,6130 dólares, lo más bajo desde noviembre.

"Nuestra opinión es que la propuesta será derrotada", dijo Bill O'Neill, jefe de inversiones de la región en UBS Wealth Management. "Sin embargo, queda claro que los mercados están viendo las encuestas".