Williams y Wozniacki, a la final del US Open

Caroline Wozniacki avanzó a la final del Abierto de Estados Unidos gracias a los malestares que orillaron a que su rival abandonara el encuentro. Aunque suene increíble, la victoria de Serena Williams en la otra semifinal lució incluso más fácil.

O al menos, estuvo rodeada por menos dramatismo.

Abrumada por el calor y la humedad en el segundo set de la semifinal, la china Shuai Peng hizo una pausa tras un punto, antes de sujetarse el muslo izquierdo y apoyarse en la raqueta como si se tratara de un bastón.

Aun así, trató de continuar el viernes en su partido contra Wozniacki.

Un punto después, soltó la raqueta y se tomó la rodilla derecha. Tambaleante, avanzó hacia el muro que se ubica detrás de la línea de fondo y se recargó en éste. Comenzó a llorar, y un kinesiólogo se le acercó.

Otras personas llegaron después: un médico, el juez de silla, un organizador del torneo, un guardia de seguridad, incluso uno de los chicos encargados de recoger las pelotas, quien trató de proteger a la tenista del sol, con una sombrilla.

Con dolor en ambas piernas y en la espalda, la china recibió ayuda para avanzar renqueando a un pasillo cercano a la cancha. Ahí, se determinó que padecía por el calor excesivo y requería tratamiento.

El encuentro se interrumpió 10 minutos, que Wozniacki aprovechó para practicar su saque. Peng volvió a la cancha y con un esfuerzo supremo disputó seis puntos más antes de desplomarse de rodillas.

La propia danesa se acercó a la red para ver qué le ocurría a su contrincante, quien arrojó la toalla cuando perdía por 7-6 (1), 4-3.

Wozniacki llegó así a su segunda final de un torneo del Grand Slam.

En una conferencia de prensa realizada más de cuatro horas después, Peng dijo sentirse mejor. Relató que no estaba segura siquiera de si fue ella misma o alguien más quien decidió el abandono.

El director del torneo, David Brewer, aseguró que fue decisión de Peng.

Lo que sí recuerda la china de 28 años es la reacción que tuvo cuando un médico le recomendó que se retirara del encuentro.

"Le dije, 'no, no, no, no quiero rendirme. Quiero intentarlo otra vez''', dijo Peng, quien jugaba su primera semifinal en 37 torneos grandes en su carrera. "Yo sabía que tal vez no duraría mucho, pero quería intentarlo, quería desafiarla una vez más".

A la postre, Peng fue retirada de la pista en silla de ruedas, con lo que terminó el drama.

"Fue difícil observar eso", dijo Wozniacki (10ma preclasificada), quien perdió la final del US Open en 2009. "Vi la forma en que sufrió ahí, y yo sólo quería que ella estuviera bien".

En la final del domingo, Wozniacki chocará contra Williams, que trituró 6-1, 6-3 a la rusa Ekaterina Makarova (17ma) y amplió a 20 su racha de triunfos consecutivos en el US Open. Si consigue la 21ra victoria en fila en la final del domingo, se embolsará el trofeo de este torneo por tercera ocasión consecutiva.

La última en conseguir esa proeza fue la también estadounidense Chris Evert, en la década de 1970.

"Puedo decir que sí, ella es mucho mejor que todas las demás", dijo Makarova cuando se le pidió que comparara a Williams con otras tenistas destacadas.

En busca de su sexto cetro del US Open y del 18vo en las grandes citas --con lo que alcanzaría a Evert y a Martina Navratilova_, Williams ha ganado los 12 sets que le tocó disputar en las últimas dos semanas. Mientras se preparaba para la semifinal, Williams vio por la televisión lo que le ocurrió a Peng.

"Me sentí muy triste por eso. Ella es una gran persona. A veces entrenamos en la misma academia", dijo Williams. "Nunca quieres que alguien abandone un partido así.

Makarova empató 1-1 el primer set, pero pasaron 40 minutos antes de que ganara otro game. Apoyada por sus servicios veloces y sus certeros golpes de revés, Williams ganó nueve games sin respuesta.

En un momento del encuentro consiguió 22 de 24 puntos.