Argentina pierde en EEUU apelación por deuda

Un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos otorgó el viernes una resonante victoria de 1.400 millones de dólares a los tenedores de deuda argentina en su prolongada batalla desde la masiva mora declarada en 2001.

El fallo del Tribunal Federal de Apelaciones del Segundo Distrito en Manhattan rechazó por unanimidad todos los argumentos argentinos, expresando que el país no había presentado ninguna prueba de que pudiera haber "repercusiones cataclísmicas" si se le obligaba a mantener lo prometido en los contratos de deuda contraídos en los años 90.

"Lo que las consecuencias pronosticadas por Argentina tienen en común es que son especulativas, hiperbólicas y casi en su totalidad obra de la República", expresaron por escrito los tres magistrados del panel de apelaciones.

La única buena noticia para Argentina es que los jueces no la obligaron a pagar, pendiente de una apelación ante la Corte Suprema. El máximo tribunal federal raramente acepta este tipo de casos, pero la decisión probablemente posponga cualquier decisión definitiva hasta el próximo año, mucho después de las elecciones legislativas en Argentina el próximo octubre.

El panel de jueces "afirma un principio esencial para la integridad de los mercados de capital: los deudores y los prestadores pueden, bajo la ley de Nueva York, negociar mutuamente acuerdos convenientes para sus transacciones, pero deben mantenerse fieles a estos términos", escribió el tribunal de tres jueces a cargo del caso.

La presidenta Cristina Fernández ha prometido públicamente "no pagar un dólar a los 'fondos buitre''', liderados por el multimillonario neoyorquino Paul Singer y otros inversionistas estadounidenses, a quienes ha acusado de aprovecharse de países en crisis. Los abogados de Argentina incluso llegaron a decir a los jueces que su gobierno no pagará sin importar lo que decidieran.

Argentina también presentó una postura respaldada por el gobierno del presidente Barack Obama y el Fondo Monetario Internacional: que el método del tribunal de obligar a Argentina a pagar, suspendiendo el pago de otra deuda si no cumple, pudiera desestabilizar el sistema financiero mundial y dificultar en extremo cualquier condonación de deuda futura.

Pero los jueces dijeron que "tales casos probablemente no ocurran en el futuro" porque "Argentina ha sido un deudor especialmente recalcitrante"

"Nuestro papel no es redactar una resolución que solucione todos los problemas que puedan surgir en litigios hipotéticos a futuro sobre otra deuda y otros países", expresaron los jueces.

Autoridades argentinas han advertido que las consecuencias de un fallo contra el país pudieran ser serios, puesto que la fórmula de pago, confirmada en lo general por el tribunal de apelaciones el año pasado, pudiera llevar a Argentina a declararse en mora nuevamente si no la obedece.

Pero los jueces dijeron en esencia que el gobierno de Fernández sólo pudiera culparse a sí mismo si eso sucede.

Activistas que opinan que los prestamistas poderosos deben ocupar un segundo lugar ante los ciudadanos de un país durante las crisis de deuda criticaron el fallo.

"La comunidad religiosa está entristecida por la decisión de hoy porque afecta a los pobres en todo el mundo", dijo Eric LeCompte en un comunicado de la Jubilee USA Network, una campaña religiosa contra la pobreza. "Nuestros ojos están en la Corte Suprema de Estados Unidos. Oramos porque no se olviden de los pobres del mundo al considerar al caso".

Pero Theodore B. Olson, abogado de la tenedora de deuda Elliot Management Corp., dijo que la decisión fue la correcta.

"La decisión unánime y bien razonada de hoy condena debidamente la persistente violación de Argentina a sus obligaciones y su extraordinario desafío a las leyes de Estados Unidos y las órdenes de tribunales federales", expresó Olson en un comunicado. "Confirma que Argentina no está por encima de la ley".

La presidenta Fernández no hizo ningún comentario sobre el fallo, que se emitió en momentos que ella se reunía con sus principales ministros en su residencia oficial en las afueras de Buenos Aires.

El economista uruguayo Arturo Porzecanski, profesor de la American University en Washington, dijo a la AP que un supuesto plan B "no puede prosperar" porque tendría que recibir la aprobación de una "inmensa mayoría" de los bonistas, lo que es poco probable, e incluso si se logra, cualquier entidad o persona que ayude a Argentina podría ser enjuiciada por la justicia estadounidense.

Según el académico, los jueces advirtieron de esta amenaza en una nota al pie de página del fallo, que habla del alcance de la justicia estadounidense fuera del país.

"Es un fallo adverso que no ha causado sorpresa, pero sí su contenido, que se expresa de forma más dura de la esperada. Lo bueno es que no precipita un default técnico (cesación de pagos) porque hay que esperar a la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre el asunto", dijo a The Associated Press el economista argentino Juan Carlos Ronderos, gerente de Desarrollo de Negocios en la consultora abeceb.com.

El caso que se ventila en Estados Unidos comenzó con la abrumadora crisis financiera argentina hace un decenio, cuando el gobierno suspendió el pago de 100.000 millones de dólares en deuda y algunos inversionistas se apresuraron a comprar bonos soberanos que prácticamente no valían nada. El fallecido esposo de la presidenta Fernández, el presidente Néstor Kirchner, a final de cuentas ofreció nueva deuda que inicialmente pagaba menos de 30 centavos por cada dólar de valor nominal de la deuda morosa. Más de 90% de los tenedores de deuda aceptaron, y el resto demandó.

Este pequeño grupo de tenedores de bonos, muchos de los cuales compraron valores de deuda a precios ínfimos, exigieron que Argentina cumpliera su promesa de pagar 100% más intereses en el caso de una mora. El juez federal de distrito estadounidense Thomas Griesa concordó y ordenó el pago en efectivo de 1.300 millones de dólares, más intereses, a NML Capital Ltd., de Singer, y otros 18 acreedores.

Exasperado por la negativa de Fernández a pagar, Griesa finalmente aceptó el drástico enfoque sugerido por NML: el juez federal estaba dispuesto a declarar en desacato al Bank of New York y otras instituciones financieras de Estados Unidos si no hacían cumplir las órdenes de tribunal, lo que daba al traste con los esfuerzos de Argentina de pagar a otros bonistas si no pagaba primero, en cantidades iguales, a los demandantes.

La fórmula propuesta estremeció el mercado mundial de deuda el año pasado y provocó numerosas objeciones al tribunal, entre ellas advertencias del Tesoro de Estados Unidos, de la Reserva Federal y de los principales bancos del país, de que la solución del juez Griesa no debía restar operatividad al sistema que maneja electrónicamente la transferencia de billones de dólares a diario.

Los jueces respondieron que su fallo "afirma una propuesta esencial para integridad de los mercados de capital: que los prestatarios y prestamistas, a tenor con las leyes de Nueva York, pueden negociar términos mutuamente aceptables para sus transacciones, pero están obligados a cumplirlos".

El economista Porzecanski dijo que ningún otro país en la historia moderna se ha negado con tanta fuerza a cumplir sus compromisos, no sólo de pagar su deuda soberana, sino de obedecer los fallos de paneles de arbitraje y pagar su membresía a las organizaciones internacionales de préstamos.

Por todas estas razones, el experto dijo que no es probable que el fallo afecte a otro país que no sea Argentina.

"Nunca hemos visto un deudor soberano como Argentina. Gracias a esto, hemos visto los límites de lo posible, cuál es el significado de todos esos contratos financieros, cuál es el potencial de cobro", dijo Porzecanski. "Aquí se está escribiendo un capítulo jurídico para la historia".

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Warren reportó desde Buenos Aires y Marjorie Olster contribuyó desde Washington. La periodista de The Associated Press Almudena Calatrava colaboró con este despacho desde Buenos Aires.