Mubarak defiende su gobierno en discurso

En su primer discurso desde que su juicio comenzó, el ex presidente egipcio Hosni Mubarak negó el miércoles que haya ordenado el asesinato de manifestantes durante el alzamiento popular de 2011 que derivó en su derrocamiento.

Desde una camilla ubicada en una jaula donde se coloca a los demandados, Mubarak dio un discurso ininterrumpido de 23 minutos difundido en vivo por la televisión nacional. El ex líder de 86 años buscó componer su imagen, evidentemente envalentonado por el cambio en el panorama político del país.

Fue un fuerte contraste con las decenas de juicios que se llevan a cabo contra el ex presidente Mohamed Morsi, derrocado en el golpe de Estado del año pasado, y sus partidarios, los cuales declaran dentro de atestadas jaulas de cristal a prueba de ruido en sus audiencias.

"Hosni Mubarak, que se presenta ante ustedes hoy, nunca ordenaría el asesinato de manifestantes ni el derramamiento de sangre de egipcios", declaró el ex dictador, refiriéndose a sí mismo en tercera persona en afirmaciones apasionadas y desafiantes.

Mubarak fue hallado culpable en junio de 2012 de no haber detenido el asesinato de 900 manifestantes durante el alzamiento popular de 18 días en 2011, y fue sentenciado a cadena perpetua. Pero su declaración de culpabilidad fue revocada en enero de 2013 y se realizó un nuevo juicio a partir de abril de ese año. Desde entonces ha pasado gran parte de su tiempo en un hospital militar.

Relajado y con confianza en sí mismo, Mubarak habló sobre sus años en las fuerzas armadas, presentándose a sí mismo como un patriota veterano de guerra que combatió exitosamente al terrorismo. También habló de su gobierno de 29 años como uno en el que el país se estabilizó y se logró un crecimiento económico sin precedentes.

Hizo eco a las versiones repetidas ampliamente por algunos comentaristas de medios de comunicación y por otros ex funcionarios de su gobierno que aún están en el poder, las cuales presentan el alzamiento popular como "eventos" orquestados por "conspiradores".

"Yo elegí voluntariamente renunciar a mi responsabilidad como presidente con el fin de evitar el derramamiento de sangre y conservar la unidad nacional, para que Egipto no se deslizara hacia una peligrosa ruta rumbo a lo desconocido", afirmó con los ojos enrojecidos y esforzándose en ocasiones por contener las lágrimas.

Mubarak dijo que las protestas de 2011 comenzaron pacíficamente pero se apoderaron de ellas "explotadores de la religión dentro y fuera del país", que dirigieron a los inconformes hacia la violencia.

Las fuerzas policiales se vinieron abajo en los primeros días de los disturbios cuando manifestantes allanaron cuarteles en todo el país y quemaron vehículos de la Policía.

Posteriormente los islamistas ganaron las elecciones. La Hermandad Musulmana, la mayor oposición a Mubarak, obtuvo la presidencia y Morsi asumió ese puesto en 2012.