Indignación en Colombia por crimen de periodista

Al menos 60 periodistas realizaron el miércoles una protesta en la ciudad de Medellín por el asesinato del comunicador Luis Carlos Cervantes, quien pese a estar bajo amenaza fue despojado tres semanas atrás de su esquema de seguridad.

"Estamos aquí en un plantón con más de 60 periodistas... para manifestar el reproche ante la Unidad Nacional de Protección por la desatención a las múltiples denuncias y quejas que había presentado Luis Carlos", expresó telefónicamente a The Associated Press Fernando Cifuentes, de 43 años y periodista del canal Teleantioquia con sede en Medellín, 300 kilómetros al noroeste de Bogotá.

Según dijo, a Cervantes "lo dejaron solo, le retiraron su esquema de seguridad y por eso hoy está muerto".

Los comunicadores protestaron con las bocas tapadas con cintas en las que se leía "no más armas".

El martes en la tarde desconocidos dispararon contra Cervantes en el municipio de Tarazá, en el departamento de Antioquia y a unos 370 kilómetros al noroeste de la capital colombiana.

El coronel de la policía Gustavo Chavarro explicó por teléfono a AP que sus investigadores trabajan sobre dos hipótesis: que fue muerto por bandas criminales que operan en la zona o que lo pudieron haber matado por las denuncias que había hecho en el pasado contra políticos corruptos de la región.

La Procuraduría anunció el miércoles una investigación disciplinaria para establecer si en el caso de Cervantes hubo alguna negligencia por parte de los organismos que estaban obligados a velar por su seguridad.

De acuerdo con el periodista Cifuentes, "Luis Carlos recibía amenazas en la puerta de su casa. Quienes lo perseguían lo visitaban en su casa, tocaban la puerta de su casa, le hicieron atentados a su casa, le lanzaron granadas a su casa".

Diversas agremiaciones de prensa como la Federación Colombiana de Periodistas denunciaron que a Cervantes le había sido retirado el esquema de seguridad el 24 de julio.

La propia Unidad Nacional de Protección así lo reconoció y explicó que, tras un estudio de seguridad hecho al comunicador, se concluyó que su nivel de riesgo era bajo y que además en el último año Cervantes no estaba dedicado el periodismo.

Andrés Villamizar, jefe de la Unidad Nacional de Protección, lamentó el hecho y dijo que la decisión de retirarle la protección surgió de un comité de varias entidades oficiales como el Ministerio del Interior y la policía. "La Unidad Nacional de Protección no tiene voto en ese comité", enfatizó.

En tanto, Adriana Hurtado, presidenta de la Federación Colombiana de Periodistas, indicó el martes que Cervantes era constantemente era objeto de hostigamientos y mensajes telefónicos amenazantes.

La activista recordó que desde 2010 había denunciado amenazas porque "había denunciado hechos de corrupción de algunos gobernantes (de la región) del Bajo Cauca Antioqueño", donde está ubicado Tarazá.

En los últimos días, agregó, "empezó a recibir en su celular mensajes intimidatorios. Entonces se fue para Medellín, prácticamente en una situación de desplazamiento, y cuando va a la Unidad Nacional de Protección... proceden a retirarle de inmediato los dos hombres de protección que tenía y el vehículo que el gobierno le había otorgado".

El comunicador tenía esposa y un hijo de ocho años y seguía ejerciendo como periodista, indicó Hurtado.

De acuerdo con la Federación Colombiana de Periodistas en lo que va del año el gremio ha recibido reportes de 17 agresiones contra periodistas, 35 amenazas y 30 casos de obstrucción al oficio. El de Cervantes es el homicidio de un periodista en Colombia en 2014 en un hecho relacionado directamente con su oficio.