Tropas aumentan vigilancia en Bagdad

El primer ministro iraquí dijo el miércoles que no entregará el poder hasta tanto una corte federal falle sobre lo que llama una "violación constitucional" del presidente para reemplazarlo por un miembro de su propio partido.

"Mantenerse (en el cargo) es un deber ético y patriótico de defender los derechos de los votantes", dijo Nuri al-Maliki en su discurso semanal televisado. "Insistir en esto hasta el final es proteger el estado".

El asediado primer ministro está cada vez más aislado y tanto los políticos iraquíes como buena parte de la comunidad internacional respaldan a Haider al-Abadi, un miembro de su partido chií Dawa a quien el presidente encargó la tarea de formar un nuevo gobierno capaz de unir al país ante la embestida de milicias suníes.

El lunes, al-Maliki dijo que pediría sanciones legales para el presidente Fuad Masum por su "golpe" contra la constitución.

"¿Por qué insistimos en que este gobierno siga como está hasta que la corte federal emita una resolución?", se preguntó y contestó: "Es una violación constitucional, una conjura planificada desde adentro o desde afuera".

Tropas iraquíes reforzaron la seguridad en Bagdad el miércoles mientras el movimiento internacional para deponer al primer ministro Nuri al-Maliki crecía y éste pedía a las fuerzas armadas que se mantuvieran al margen de la política.

Tanques y vehículos blindaos tipo Humvee fueron colocados en los puentes y cruces importantes de avenidas en Bagdad y el personal de seguridad era más visible de lo habitual. Cerca de unos 100 simpatizantes de al-Maliki se manifestaron en la plaza Firdous de la capital, en donde prometieron fidelidad al primer ministro.

El extendido descontento con el gobierno de al-Maliki ha llegado al grado de que tanto Arabia Saudí como Irán, rivales regionales, tradicionalmente divididos respecto a Irak, han expresado su apoyo a al-Abadi. Estados Unidos y la Unión Europea, así como la ONU, también han mostrado su respaldo a un nuevo liderazgo.

No obstante, al-Maliki, cuyos seguidores tuvieron la mayoría de los votos en las elecciones de abril, se ha negado a renunciar y dijo que el nombramiento de al-Abadi fue inconstitucional.

El miércoles el estallido de un auto cargado con explosivos en un centro de revisión en el occidente de Bagdad causó la muerte de seis personas, cuatro de ellas policías y heridas a 16 más, informaron la policía y autoridades hospitalarias. En otro ataque, ocurrido en el vecindario de Baiyaa, tres personas más murieron y siete sufrieron heridas.