Enviada de ONU habla sobre trauma a niños en Siria

Abdulá, un niño de 9 años de edad que dejó huérfano la guerra civil en Siria, fue apilado dentro de una camioneta por su tío mientras se volaban las balas alrededor de ellos. Una de las últimas cosas que el niño dice que vio en su poblado natal fue a su tío cayendo abatido por un disparo, mientras la camioneta llena de extraños arrancaba para llevarlo en un peligroso viaje de tres días al vecino Líbano.

Una vez en Beirut, el muchacho cayó en manos de una banda criminal especializada en explotar a las víctimas más vulnerables del conflicto al otro lado de la frontera. Lo pusieron a vender flores y chicle en las calles, golpeándolo si no conseguía dinero suficiente.

El conflicto que ha desolado Siria durante más de dos años y medio ha golpeado duro a los niños de esa nación. De aproximadamente 93.000 muertos registrados en la guerra civil, cerca de 7.000 son niños menores de 15 años. Se cree que decenas de miles han resultado heridos. Cientos de miles de niños han tenido un vuelco en su vida, huyendo de sus viviendas con sus familias a diferentes partes de Siria o al extranjero. Una cifra no determinada de menores de edad han sido detenidos.

Y una cifra incalculable de niños ha presenciado la violencia, desde bombardeo a sus barrios a la vista de cadáveres retirados de ríos y de las calles.

"Siria tendrá que enfrentar una generación de chicos que perdieron su infancia, tienen mucho odio y son analfabetas", dijo el jueves Leila Zerrougui, representante especial de la ONU para niños en conflictos armados. La funcionaria se hallaba en Beirut después de una visita de tres días a Siria, donde se reunió tanto con representantes de gobierno como con comandantes rebeldes que buscan derrocar al régimen del presidente Bashar Assad.

La educación es uno de los problemas más evidentes de las víctimas infantiles del conflicto en el país de 24 millones de habitantes. Un reporte reciente del grupo caritativo Save the Children (Salven a los Niños), con sede en Gran Bretaña, calculó que cientos de miles de niños no han asistido a la escuela en los últimos dos años. Advirtió que la guerra civil está revirtiendo uno de los logros más importantes de Siria antes de la guerra: en 2010, casi todos los niños en edad escolar habían completado la educación primaria.

Miles de escuelas han sido destruidas en Siria. Otras sirven como albergue de familias desplazadas. Aproximadamente 5 millones de personas expulsadas de sus viviendas han huido a otras partes del país o al exterior; cerca de la mitad de ellas son menores de 18 años.

Para quienes huyeron a Jordania, Turquía, Líbano, Irak y otras naciones, la ONU ha establecido programas escolares en campos de refugiados. Pero tiene problemas para atender la demanda, y además la mayoría de los 1,7 millones de refugiados sirios no viven en campos. Zerrougui calculó que cerca de 900.000 niños refugiados no van a la escuela, y 70% de quienes sí lo hacen la abandonaron.

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Los periodistas de la AP Bassem Mroue en Beirut y Albert Aji en Damasco, Siria, contribuyeron a este reporte.