Siria bombardea zona de presunto ataque químico

Las fuerzas gubernamentales continuaron el jueves con su ofensiva contra los suburbios del este de Damasco que están bajo control rebelde y en los cuales los opositores afirman que hubo un ataque con armas químicas que mató a más de 100 personas la víspera.

El gobierno ha refutado las acusaciones de que usó armas químicas en el ataque con artillería que lanzó el miércoles contra la región conocida como Guta del Este, y las tacha de ser "absolutamente infundadas".

Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia han pedido que un equipo de expertos de la ONU que se encuentra de antemano en el país reciba acceso inmediato a la zona para investigar.

Figuras y activistas de oposición han reportado diversas cifras sobre víctimas por el ataque del miércoles, de entre 136 y 1.300. Incluso la cifra más conservadora lo convertiría en el presunto ataque químico con mayor número de muertos en la guerra civil siria.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, afincado en Gran Bretaña, dijo que no tenía datos sobre víctimas en el bombardeo del jueves contra Guta. Indicó que bombarderos efectuaron varias incursiones en los suburbios capitalinos del este y oeste, incluyendo tres que ocurrieron en espacio de cinco minutos.

Los Comités de Coordinación Local, otro grupo de activistas, también reportó varias incursiones sobre los suburbios, y añadió que las fuerzas del presidente sirio Bashar Assad bombardearon el este de Guta desde la montaña Qasioun, con vistas sobre Damasco.

El presunto ataque químico del miércoles dejó decenas de niños muertos, cuyos cadáveres envueltos con mantas blancas son visibles en videos de aficionados, y su pálida piel no presenta ninguna herida.

Las imágenes de los niños muertos que yacían hombro con hombro en las habitaciones, y de otros que recibían tratamiento para problemas respiratorios, provocaron conmoción y condena en todo el mundo.

Mohamed Abdulá, un activista en el suburbio de Saqba, dijo a The Associated Press el jueves por Skype que la mayoría de los muertos fueron enterrados horas después del ataque en tumbas colectivas en diferentes zonas en Guta del este. Los entierros se hicieron con rapidez por temor a que los cuerpos se pudieran descomponer por el calor, añadió.

Los familiares identificaron a algunos de los muertos antes del entierro. Las víctimas no identificadas fueron fotografiadas y marcaron sus tumbas con un número en caso de que sus seres queridos vengan en el futuro a recoger sus cuerpos, dijo Abdulá.

"La mayoría de los muertos fueron enterrados en fosas comunes", agregó.

La UNICEF dijo en un comunicado que los reportes eran "profundamente inquietantes".

"Este terrible conflicto ha ido demasiado lejos, y los niños han sufrido más que suficiente", dijo la UNICEF. "Los niños deben ser protegidos y aquellos que no lo hagan deben rendir cuentas".

Desde Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU pidió "una investigación exhaustiva, inmediata e imparcial".

Los medios estatales de Siria citaron a un funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores, de forma anónima según la práctica habitual, diciendo que permitir que el equipo de la ONU vaya a Guta requeriría un acuerdo entre el gobierno sirio y la ONU.

Un equipo de 20 miembros de la ONU encabezado por el experto sueco en armas químicas Ake Sellstrom está desde el domingo en Damasco para investigar tres sitios donde habrían ocurrido ataques con armas en el pasado: el pueblo de Khan al-Assal, al oeste de la ciudad asediada de Alepo, y otros dos lugares que se mantienen en secreto por razones de seguridad.

Francia, por su parte, planteó la posibilidad de usar la fuerza en Siria si se demuestra que el régimen de Assad utilizó armas químicas.

"Necesitamos una reacción de la comunidad internacional... una reacción de fuerza", dijo el ministro de Relaciones Exteriores francés Laurent Fabius. Sin embargo, excluyó el despliegue de soldados sobre el terreno como una opción, y se negó a especificar el tipo de fuerza que se podría utilizar.

El levantamiento en Siria comenzó en marzo de 2011 y después se convirtió en una guerra civil. Más de 100.000 personas han muerto en el conflicto, según datos de la ONU.